El balompié en tiempos del Talibán

Con la caída del régimen fundamentalista del Talibán, los ciudadanos de Afganistán intentan tener de nuevo una vida normal. Las mujeres ya no son tratadas como animales, los hombres pueden...

Con la caída del régimen fundamentalista del Talibán, los ciudadanos de Afganistán intentan tener de nuevo una vida normal. Las mujeres ya no son tratadas como animales, los hombres pueden rasurarse la barba (qué absurdo) y en general el pueblo puede disfrutar del cine, el teatro, la música, artes en general y por supuesto de los deportes. Desde el año pasado se reanudaron las actividades del balompié de aquel país con el partido entre el Miwand y el Sabawún en el estadio Khazi, de Kabul; el cotejo se llevó a cabo dentro de la celebración por la entrada de la Alianza del Norte a la capital afgana el 13 de noviembre. Son de todos conocidas las atrocidades que el régimen fundamentalista hacía en el estadio de Kabul: matanzas, mutilaciones, en fin... Sin embargo, ¿sabe usted cuál fue la razón por la que la FIFA suspendió a Afganistán de toda competencia internacional? Porque el Talibán prohibía a los futbolistas a jugar con shorts y los obligaba vestir de pantalón largo. Surrealismo puro... Son falsas las informaciones que se han dado acerca de que no había futbol en la época del Talibán; la verdad es que sí se realizaba uno que otro partido. Pero como mencioné los pamboleros jugaban tapándose las piernas y también la cara, debido a su enorme barba, obligatoria también. Y esto sí es para risa: tanto al público como a los futbolistas les estaba prohibido cantar un gol, animar a los suyos o silbar al arbitro; y a quien la pasión lo desbordara y cometiera este tipo de “irreverencias” era reprimido a latigazos. Pero lo trágico e increíble era el espectáculo de medio tiempo de los encuentros: eran las ejecuciones que hacía el ejército sobre el mismo césped, donde apenas había rodado el balón. Las porterías eran usadas para ahorcar a los rebeldes, las manos que les cortaban a ciertos condenados eran arrojadas a las tribunas y lejos de escucharse cornetas o silbatos se oía el rugir de los rifles y escopetas durante los fusilamientos a quemarropa. Pero lo pasado... pasado. Luego de la incursión de la Alianza del Norte siguió habiendo partidos en distintas ciudades dentro del territorio afgano, como Mazar-e Sharif y Kandahar. Hace unos días, el 15 de febrero para ser exacto, se llevó a cabo un encuentro entre un equipo conformado por tropas extranjeras y el Kabul United, que terminó 3-1 en favor de los “visitantes”. Gary Mabbutt, ex jugador del Tottenham Hotspur, y Lawrie McMenemy, ex entrenador de Inglaterra y del club Southampton, llegaron a Kabul una semana antes del cotejo para ayudar a preparar los equipos. Los “locales” traían a los mejores jugadores de la capital, entre ellos Sayed Tahir, quien marcó el único tanto afgano, por medio de una espectacular chilena, que hizo estallar (ahora sin inhibiciones) a las más de 30 mil gargantas que llenaron el estadio Khazi. Al final el propio McMenemy declaró: “El mejor equipo perdió y fue un resultado cruel porque los afganos dominaron”. El partido fue arbitrado por Peter Jones, colegiado de la Liga Premier, y el cuadro ganador recibió el trofeo oficial del campeonato inglés, que fue prestado para la ocasión. Se podrá decir que hubo disturbios. De hecho la policía tuvo que hacer disparos al aire y arrojar bombas de humo para controlar el desorden que se desató afuera del inmueble cuando miles de fanáticos sin boleto trataron de ingresar por la fuerza. Pero no fue nada que no haya ocurrido ya en algún país pambolero de tradición. El pueblo afgano ha vivido por más de dos décadas en medio de conflictos bélicos; la guerra saca lo peor del hombre y... viceversa, así que esperemos que si se vuelven a escuchar gritos en los estadios de Afganistán sea sólo por la alegría que brota por el “Juego del Hombre”.

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