El arte pambolero

El futbol, al ser parte de la vida misma, encierra todo tipo de historias. Ha creado grandes y pequeños personajes y ha construido templos de culto en donde se han vivido verdaderas batallas...

El futbol, al ser parte de la vida misma, encierra todo tipo de historias. Ha creado grandes y pequeños personajes y ha construido templos de culto en donde se han vivido verdaderas batallas o se han creado obras de arte, y como tal, existen juglares que con su música le dan una trascendencia  diferente al deporte más popular del mundo. Y precisamente por ser popular, en muchas ocasiones se le suele rebajar y se le tacha de poco inteligente, primario y feo, calificativos que se le ponen erróneamente a un juego que ha sido capaz de levantar movimientos sociales y políticos y que incluso ha sido mecha de alguna que otra guerra. Pero en esta ocasión me limitaré a recordar a aquellos grandes músicos y poetas que han tenido a bien ser fanáticos del  futbol y que han sabido encontrar arte en los rincones más escondidos del rectángulo. Para  poner el primer ejemplo quiero citar al genio catalán Joan Manuel Serrat explicando con su canto cómo el Barcelona es más que un club, o al tenor Plácido Domingo cantando el “Hala Madrid” en pleno Santiago Bernabéu. O mejor aún es escuchar al maestro Joaquín Sabina describir a detalle todo lo que significa ser aficionado del Atlético de Madrid con su inmortal “Motivos de un Sentimiento”. Sabina reza lo siguiente en su canción, y llámenme loco y cursi, pero no puedo evitar que se me enchine la piel cada vez que lo escucho cantarlo:   Qué manera de aguantar, qué manera de crecer, qué manera de sentir, qué manera de soñar, qué manera de aprender, qué manera de sufrir, qué manera de palmar, qué manera de vencer, qué manera de vivir, Qué manera de subir y bajar de las nubes, ¡qué viva mi Atleti de Madrid! En Argentina otro grande de la música contemporánea compuso “Estadio Azteca”  en la que relata la impresión que le causó ver la catedral en dónde su ídolo Diego Armando Maradona cobró venganza a los ingleses por la guerra de las Malvinas y en donde su país se coronó campeón mundial. Me refiero a Andrés Calamaro, quien también compuso una marcha al Diego, del que dice que es un “ángel y se le ven las alas heridas, es la biblia junto al calefón”, atributos que definen bien al personaje que representa en la historia Maradona. En un punto más arriba están los aficionados del Liverpool que hicieron propia la canción “You´ll never  walk alone” del musical Carrousel de 1945. El ritual de los Red´s fans consiste en hacerle ver a sus jugadores, antes de cada juego, que no están solos de una manera completamente poética. En México existen dos o tres canciones sobre el tema; Molotov hizo público su odio hacia el Rebaño Sagrado a su muy peculiar estilo con la rolita que lleva por nombre “Me vale Vergara el Guadalajara”, además de que la banda de ska Maldita Vecindad sacó a relucir su lado pambolero con “Pura Diversión”. El futbol es tan noble que tiene la capacidad de unir a las masas en un mismo momento, sin importar si te apellidas Serrat, Domingo, Sabina, Rodríguez o Pérez. El futbol, y solamente el futbol es  disfrutado o sufrido de manera democrática. Y es quizás por esta razón que es digno de ser narrado, interpretado, contado y cantado. Hoy me parece justo agradecer a estos juglares modernos que nos remiten por un instante a un tiempo pasado, o que nos hacen  ver que la preferencia por un equipo no es nada más una cuestión regional y de meros gustos futbolísticos, a un equipo se le apoya sobre todo porque tiene personalidad, algo que ha quedado plasmado por muchos grandes artistas que gustan del juego en su esencia, y no nada más por una simple pose, como también a veces ocurre.

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