El futbol en tiempos violentos

Los mundiales de México 1970 y 1986 dejaron una marca que será eterna en la historia del futbol en muchos sentidos, ambos resultaron muy emotivos, escribieron historias similares y diferentes...

 

“En ningún lado aprendí tanto de mí y de los demás como en una cancha”: Jorge Valdano

Los mundiales de México 1970 y 1986 dejaron una marca que será eterna en la historia del futbol en muchos sentidos, ambos resultaron muy emotivos, escribieron historias similares y diferentes a la vez. El primero de ellos vio a Pelé y a la magia de la Selección brasileña en todo su esplendor, brilló el futbol “alegre” y fue testigo del llamado “juego del siglo”. El segundo revolucionó el juego con una oncena argentina que, bajo la guía de Diego Armando Maradona, fue capaz de cobrarle venganza a los ingleses por el conflicto de las Islas Malvinas. Pero no nada más sobresalieron por la gran actuación de los dos mejores futbolistas del mundo, sino que la hospitalidad mexicana le brindó un sabor muy especial a la fiesta, nos volcamos como lo hacemos normalmente para recibir a nuestros visitantes y demostrarles que ni  siquiera las crisis económicas, los temblores ni los problemas políticos y sociales pueden mermar nuestra capacidad de sonreír, de sorprender a todos con un canto o simplemente saliendo a las calles a vivir el momento. Esto lo saco a colación porque en alguna ocasión leí a un periodista británico afirmando que los dos mundiales efectuados en nuestro país han sido los mejores de la historia y sin duda alguna que esto le deja una vara muy alta a la tercera justa mundialista que nos toca organizar. Si, ya sé que en ahora se trata de un certamen juvenil y que por consecuencia no vendrán los mejores del mundo actualmente, pero no deja de ser un Mundial que llega en un momento clave en nuestra historia. Hoy en México se viven tiempos violentos, el narcotráfico y el crimen organizado están alcanzando lugares insospechados y se está colando en nuestras vidas, o al menos así pasa en Torreón, Monterrey y Morelia,  tres sedes del torneo. En mi ciudad, Torreón, es cosa de todos los días ver o enterarse de hechos violentos que empañan seriamente nuestra imagen, sin embargo, ¿no es el futbol capaz de sanar un corazón golpeado?, ¿tenemos los laguneros, o los mexicanos en general, el ánimo para festejar algo tan importante?, creo que la respuesta es sí. En Torreón se hospeda ya el conjunto de los Estados Unidos, país que sin duda conoce y se preocupa por lo que pasa en su frontera sur y sin embargo aquí están, tranquilos y pensando sólo en lo que les concierne, jugar futbol. Ésta es una oportunidad más de calmar las almas y enviar un mensaje al mundo diciendo que estamos vivos y que estamos bien, que nuestro espíritu sigue entero y que nuestro carácter sigue intacto, lo mismo que nuestra hospitalidad. Hoy lo único que puedo desear es que el deporte más popular del mundo nos dé un motivo para comenzar una revolución mental, que nadie controle nuestras ideas, que de aquí en adelante pensemos en transformar nuestro entorno, y que por más que las calles sean peligrosas, podamos domarlas si es que así nos lo proponemos. Venga desde aquí un llamado a todos aquellos que se quieran sumar desde su propia trinchera, ya sea su hogar, su escuela, su equipo o cualquier otro punto de nuestro territorio a ser, al menos por un mes, totalmente felices. ¡Que empiece la fiesta!

Como siempre quedo a sus órdenes en el twitter: @betoruizg

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