El mundo Concacafkiano

Por Alejandro Asmitia V.

Por Alejandro Asmitia V. Amigos y lectores de Mediotiempo.com, no hay tiempo que no se cumpla y el día de ayer iniciaron las eliminatorias semifinales en una de las zonas más atrasadas –futbolísticamente hablando- como lo es la Confederación de Futbol (antes Concacaf) y como es costumbre pudimos presenciar encuentros carentes de buen futbol y en los que sólo sobresalió por momentos el empuje y la garra de los “pequeños” que intentaron detener con sus artimañas de siempre a los “grandes” de la zona. Fueron seis los partidos que se jugaron, de los cuales tres tuvieron resultados relativamente sorpresivos: las victorias en calidad de visitante de Trinidad y Tobago (quien pasó sobre Canadá por dos tantos contra cero), de Honduras (que masacró 5-2 a El Salvador en el propio Cuscatlán) en el llamado “Clásico Centroamericano”, además del triunfo como local de Barbados sobre Costa Rica por dos tantos contra uno, lo que nos habla de una eliminatoria peleada y disputada palmo a palmo, pero eso si, sin encontrar el buen futbol por ningún lado. Igualmente el equipo mexicano volvió a dar muestras de cómo se le dificultan los partidos como visitante –sobre todo en las hostiles tierras centroamericanas-, pues apenas pudieron vencer a Panamá cuando el encuentro expiraba, después de batallar durante toda la primera mitad ante unos aguerridos panameños que, por cierto, cuentan con un futbol semiprofesional y no tan cacareado como el mexicano. Para el pobre funcionamiento de los nuestros podrán buscarse muchos pretextos, que si la cancha del Rommel Fernández estaba pésima, que si los centroamericanos golpeaban mucho, que si el clima, que si el público, pero lo que es un hecho es que si nuestro balompié presume de poderse codear al tú por tú con los grandes futboles del mundo, ¡no es posible que brinden actuaciones como la de ayer, ya no por favor! Lo único rescatable para México fueron los tres puntos que casi le dieron su pase a la ronda final, porque si consideramos que el Tricolor ESTÁ OBLIGADO a sacar las nueve unidades que se disputarán en propia casa, pues entonces ya serían doce los puntos de un conjunto que en teoría es muy superior a los otros rivales de grupo, pero que en la cancha no lo demuestra del todo y ante Trinidad y Tobago deberán mejorar, si quieren regresar con un buen resultado de tierras caribeñas; recuerda México que en el mundo Concacafkiano TODO PUEDE SUCEDER. Los trinitarios por su parte llegarán muy motivados tras derrotar en cancha ajena a los canadienses, que aún no terminan de cuajar en el futbol (ya que dan una de cal y una de arena) y terminaron por sucumbir ante la fortaleza y empuje de los morenos, que cada vez son más difíciles de vencer. Otra nación que sufrió para sacar los tres puntos fue Jamaica quien apenas pudo vencer por la mínima diferencia al débil equipo de San Vicente, lo que habla de un retroceso para un conjunto que fue la sensación de la pasada eliminatoria mundialista, mientras que Estados Unidos estuvo a punto de salir victorioso de su visita a Guatemala, pero el alma y empuje de los chapines permitió la igualada que mantiene intactas sus esperanzas de acceder a la ronda final. Las victorias, derrotas, goleadas, y pares de roscas no son extrañas en el orbe futbolístico, lo que si extraña a todos los analistas de la llamada Confederación de Futbol es el ver como los “grandes” cada vez lo son menos, pero no por una mejora futbolística de los “chicos” sino más bien por una mentalidad que dista mucho de la manifestada por las grandes y verdaderas potencias futbolísticas del planeta. Este es sin duda el mundo Concacafkiano, un mundo tan raro e inverosímil, que ni el mismo Ripley lo hubiera podido concebir. Con gusto esperamos tus comentarios a la siguiente dirección electrónica: asmitia@mediotiempo.com

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas