Frustración

Por Alejandro Asmitia,

Por Alejandro Asmitia, Así es estimados amigos lectores, eso es lo que sentimos al ver jugar a la selección mexicana que dirige Manolo Lapuente; ¡no es posible que un equipo que presume ser el GRANDE del área futbolística conocida hoy como Confederación de Futbol, se comporte tan mal dentro del terreno de juego y menos ante la selección más débil de Sudamérica con quienes –incluso- llegaron a estar en desventaja! Si bien es cierto que la selección mexicana ha demostrado una y otra vez lo poco que les interesa este tipo de encuentros amistosos, también lo es el hecho de que nuestro representativo ha venido dando en este año actuaciones decepcionantes, que no nos auguran un futuro promisorio en los próximos torneos, por lo que nosotros como aficionados y analistas de este deporte, debemos exigirles que salgan siempre a darlo todo y más cuando dicen representar a nuestro futbol, el cual ha dado muestras ¡ya! de que cuando quiere, puede. Mucho se comentó acerca de los rivales que enfrentaría el tricolor antes de iniciar las eliminatorias rumbo al Mundial del 2002; se decía que tales partidos (ante El Salvador, Camerún y Eslovaquia) no tenían ningún provecho, dado que los rivales eran de un estilo diferente a lo que se encontraría en los juegos clasificatorios -con excepción de los salvadoreños- por lo que el beneficio no se encontraba por ningún lado; pero después del cambio de rival en el segundo partido (Venezuela en lugar de Camerún), se esperaba que el tricolor aprovechara esa posibilidad para enfrentar a un equipo similar a los centroamericanos, por lo menos en la forma y estilo de juego. La decepción nos la llevamos todos los que presenciamos el partido jugado en el Tecnológico de Monterrey, al ver a un México desconcertado, sin idea y sin recursos futbolísticos para imponerse a un conjunto venezolano que, si bien es cierto mostraba rapidez por momentos, también jugaba en ocasiones sumamente rudimentario y esto no fue bien aprovechado por la escuadra de Lapuente. El enojo no sería el mismo si nos enfrentáramos a Venezuela en beisbol, porque todos sabemos lo buenos que son para ese deporte y lo más seguro es que saldríamos con una derrota a cuestas, pero sufrir en futbol ante ellos y más en propia casa es muy decepcionante debido a la gran diferencia en tradición e historial futbolístico entre ambos países. El tercer partido que se jugaría este fin de semana ante Eslovaquia en Los Angeles se canceló, por lo que México jugó ayer su último partido antes de enfrentar el primer escollo de la eliminatoria ante Panamá, un rival que no debe causar muchos problemas, siempre y cuando nuestra selección juegue a lo que sabe y no se confíe al triunfo, sólo por traer puesta la playera verde del Gigante de Concacaf. Por el bien del futbol mexicano esperamos que el tricolor rompa la mala racha que nos ha privado de conquistar torneos que antes se ganaban como la Copa Hong Kong, la Copa de Oro, la USA y por supuesto, las eliminatorias rumbo a los Juegos Olímpicos, las cuales se creían ganadas de antemano, la afición espera el resurgimiento del futbol mexicano, que -después de obtener la Copa Confederaciones al vencer a Brasil en la final- ha venido dando tumbo tras tumbo. ¡Mucha suerte México en esta nueva aventura! Que toda esa frustración que sentimos en este momento sea arrebatada de nuestro ser, con el boleto rumbo a Japón y Corea que se puede conseguir solamente con lucha, entrega y mística en el terreno de juego.

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