Gracias Don Fernando Marcos

Por Alejandro Asmitia V.

Por Alejandro Asmitia V. Con gran tristeza pero a la vez reconocimiento para uno de los grandes pilares en la historia de nuestro futbol, quiero dedicar esta columna para hacerle un breve, pero merecido homenaje a la trayectoria de Don Fernando Marcos González. Para todos aquellos que nos dedicamos a ver y analizar este apasionante y formidable deporte como lo es el futbol, Don Fernando fue un Maestro en toda la extensión de la palabra. ¿Quién podría compararse con aquel que estuvo presente en cuerpo y alma en tantas actividades relacionadas con este deporte? Don Fer fue jugador, árbitro, entrenador, comentarista, analista, narrador, articulista, editorialista ¡cómo podemos olvidar sus famosas cuatro palabras! Y muchas cosas más relacionadas con el mundo del futbol. Todo ello convirtió a Fernando Marcos en una leyenda auténtica del balompié mexicano, nadie como él para hablar de este deporte; era sumamente interesante escuchar sus comentarios y anécdotas respecto a juegos, campeonatos y circunstancias que lo rodearon todos los días de su vida. Su trabajo en el campo de juego será siempre recordado en sus distintas etapas. Como jugador tuvo una corta carrera debido a una lesión que no le permitió seguir activo por mucho tiempo, pero aún así consiguió goles importantes (por ejemplo el del ascenso a Primera División del equipo Marte) que le permitieron hacerse de un nombre respetado en aquellos “románticos” tiempos. Posteriormente Don Fernando –con esa inquietud que siempre le caracterizó y que no le permitió mantenerse a distancia de su máxima pasión- quiso ser árbitro y lo consiguió, llegando a ser incluso nazareno con gafete internacional; por supuesto que como “hombre de negro” no se salvó de críticas y polémicas por su trabajo, inolvidable será también el incendio que se produjo en el antiguo Parque Asturias en un partido entre los locales y el Necaxa en el que salió fracturado el ídolo Horacio Casarín y cuyo conflicto se le achacó al propio Marcos debido a su (calificado en aquel entonces como) “pésimo arbitraje”, algo que siempre negó rotundamente ante todos los medios. Don Fer cumplió uno de sus máximos sueños al dirigir por un breve tiempo a la Selección Mexicana con gran éxito para después dedicarse a otro de sus grandes amores: los medios masivos de comunicación en los que derrochó toda su sabiduría y conocimientos no sólo de futbol sino también de temas de interés general. Las diferencias y debates con gente del medio futbolístico también fueron memorables, primeramente fue despedido de la empresa Telesistema Mexicano (hoy Televisa) por no acceder a hablar bien del equipo América (recién adquirido en aquel entonces por la televisora) lo que motivó el enojo de los señores Azcárraga quienes terminaron despidiéndolo; también sus dimes y diretes con el entrenador húngaro Arpad Fekete estuvieron siempre presentes durante la estancia del magiar en nuestro país, debido al estilo defensivo y poco espectacular de Fekete. Don Fernando tenía tal autoridad que ni el mismo José Ramón Fernández podía con él y siempre que se encontraban ante un micrófono se daba el mano a mano, ganado en la mayoría de las ocasiones por Don Fernando. La salud de este gran hombre, que siempre buscó el bien de nuestro futbol desde todos los ángulos, se fue deteriorando día con día; si a esto le aunamos la terrible pérdida de su esposa pocos años atrás y el cansancio lógico de la edad, dieron como resultado la pérdida de uno de los hombres más sabios y conocedores del futbol mexicano, del cual se podrían escribir infinidad de líneas, pero éste es sólo un breve recuento, que pretende también ser un sencillo pero a la vez sincero reconocimiento para la vida y obra del hombre de las “cuatro palabras”, a quien sólo podemos decirle parafraseándolo: ¡Gracias Don Fernando Marcos! ¡Descanse en paz Fernando Marcos González! asmitia@mediotiempo.com

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas