¡Gracias Arredondo!

Por Alejandro Asmitia V.

Por Alejandro Asmitia V. Antes de comenzar nuestro comentario de esta semana pido una disculpa a mis amables lectores por lo ofuscado que me encuentro en esta ocasión con motivo del “genial” arbitraje de Germán Arredondo en el partido celebrado el sábado pasado entre Atlas y Cruz Azul. La verdad fue un encuentro que superaba con creces las expectativas creadas desde el inicio de la semana anterior, hasta que llegó el nazareno Arredondo a echarlo todo a perder con sus “brillantes” decisiones que terminaron acabando con uno de los mejores partidos disputados en los últimos años en nuestro futbol. Para un mejor argumento (y sobretodo con mayor objetividad) haré un breve análisis del que ha sido por mucho, el mejor partido en lo que va del campeonato. Los encuentros jugados por Cruz Azul y Atlas en las más recientes temporadas son sin lugar a dudas un homenaje al buen futbol. ¡Cómo podemos olvidar aquella goleada de los Azules en la campaña invernal del 97 y la posterior revancha Rojinegra en el Verano del 99, así como la única derrota atlista en la temporada Invierno 99, la cual fue precisamente ante la Máquina Celeste! Es por ello que al ver en el calendario el enfrentamiento entre Zorros y Cementeros no podíamos dejar pasar la ocasión de presenciar un atractivo partido de futbol. El dominio inicial fue de los celestes quienes coparon poco a poco la zaga atlista que no veía venir la suya hasta que una genialidad del Chato Rodríguez y del Dani Osorno les permitió irse al frente en el marcador que sería rápidamente aumentado gracias a una descolgada rapidísima que fue bien aprovechada por Zepeda para colocar los cartones dos por cero a favor de los tapatíos. La goleada parecía inminente pero fue entonces cuando los azules sacaron el orgullo herido para regresar de atrás con dos grandes jugadas en las cuales intervino el hombre 100% entrega de los cementeros: Francisco Palencia, quien primero puso un pase de lujo al Matute Morales para el primer tanto y posteriormente martilleó un servicio puesto como con la mano por Héctor Adomaitis, para vencer a Cabuto y terminar la primera mitad con un justo, emotivo e inolvidable empate a dos tantos. Me imagino que de esto se percató también el señor Germán Arredondo, árbitro del partido, quien en el segundo tiempo salió con la firme intención de ser el protagonista principal y lo logró primero al avalar la anulación de un gol legítimo del lado celeste, que hubiera cambiado los cosas al ciento por ciento, posteriormente al no marcar un empujón de Omar Rodríguez sobre Osorno que era un claro penal a favor de los Rojinegros y la gota que derramó el vaso fue la absurda expulsión de Francisco Palencia, la cual en primera instancia me pareció aberrante y al observar las diversas repeticiones no me quedó la duda de la “genial” marcación de un señor que por lo menos debería ser suspendido por un mes de toda actividad futbolística, porque así como una entrada por detrás sobre un jugador creativo se castiga duramente, al ir en perjuicio del espectáculo, con mayor razón debe castigarse la actuación de un pseudoárbitro que terminó con el mejor juego de la jornada de un plumazo, o más bien dicho de un tarjetazo. No es posible que como observadores y amantes del buen futbol permitamos que estos señores ejerzan de esta manera su presunta autoridad porque después de esa acción el partido cambió drásticamente: Cruz Azul se dedicó a cuidar su ventaja, mientras que el Atlas (quien no tuvo culpa alguna) aprovechó las circunstancias y terminó llevándose los tres puntos en disputa. Por todo ello, sólo nos resta decir: Gracias Arredondo, porque con tus brillantes decisiones acabaste con el mejor partido de la jornada; gracias Arredondo, porque te convertiste en protagonista de un gran encuentro y eso es mucho mérito, gracias Arredondo porque con la forma como diriges un partido deberías estar en la suprema corte de justicia de la nación; gracias Arredondo porque con ese arbitraje eres uno de los candidatos a ocupar la silla de hijo predilecto de Edgardo Codesal; gracias Arredondo porque por fin expulsaste a uno de los jugadores más mal intencionados de nuestro futbol como lo es Francisco Palencia (su primera expulsión en el futbol mexicano y de qué forma); gracias Arredondo porque por tus “acertados” puntos de vista un entrenador se preocupa de más y un equipo que merecía no perder, perdió; por todas estas cosas y muchas más que escapan ahora de nuestra mente sólo podemos decir: ¡Gracias Arredondo! asmitia@mediotiempo.com

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