Socio incómodo

Para los estándares del futbol mexicano, ya se habían tardado. Después de 6 Jornadas, los Tiburones Rojos del Veracruz decidieron seguir su "línea" en los últimos Torneos y echar a su Técnico...

Para los estándares del futbol mexicano, ya se habían tardado. Después de 6 Jornadas, los Tiburones Rojos del Veracruz decidieron seguir su "línea" en los últimos Torneos y echar a su Técnico antes de cumplir dos terceras partes del certamen. Con el cese de Víctor Manuel Vucetich, el empresario Eduardo Césarman es el primero de los implicados en el descenso en hacer pública su desesperación y nerviosismo cuando quedan 29 largas Jornadas para que se definan las posiciones en la Tabla de cocientes.

Eduardo Césarman es un hombre reconocido en el mundo de los negocios, especialmente en el rubro de discotecas y restaurantes, pero para ser exitoso en el mundo del futbol se necesita mucho más que eso. Se requiere, primordialmente, una gran empresa que respalde con recursos las decisiones tomadas, que pueda soportar las graves crisis y que para sanearlas en lugar de desesperarse tuviera lista una chequera con varios millones de dólares para rearmar el equipo y reiniciar el camino hacia el éxito.

A partir de este Torneo, Césarman se convirtió en el Presidente del Patronato "Sistema Futbol para Veracruz AC" para manejar y administrar a los Tiburones ante la desvinculación (al menos pública) del Gobierno Estatal de Fidel Herrera, quién ante las bajezas y raterías de Rafael Herrerías durante su gestión como propietario, tuvo que hacerse cargo del equipo con los recursos de los veracruzanos. Ante la falta de "valientes" jarochos que quisieran entrarle al proyecto de futbol con importante cantidad de recursos como se requería, el Presidente del equipo determinó asociarse, sin poder hacerlo oficial, con el promotor Guillermo Lara

Lara es uno de los 2 promotores más influyentes en el futbol mexicano (el otro es Carlos Hurtado, hoy mandamás en América) y durante años ha ejercido toda clase de "funciones" en el futbol de nuestro país: representante de jugadores, socio-directivo de equipos de futbol, promotor de partidos de futbol en Estados Unidos y "consejero-socio" de directivos de clubes. Tan poco claras han sido muchas de sus maniobras que la Federación Mexicana de Futbol lo tiene tachado de persona non grata desde hace más de una década.

Guillermo Lara es poderoso económicamente, sin llegar a niveles de las grandes empresas y resultó ser el aliado ideal que Césarman requería para reestructurar al Veracruz aunque ello le costara no ser él quien decidiera que movimientos se tenían que hacer. Lo primero que hizo Lara en Veracruz fue insertar en la Directiva a uno de sus "incondicionales", Guillermo "Wendy" Mendizábal. Lo siguiente fue contratar por segunda ocasión en menos de 2 años a Vucetich como timonel, quién, aunque no lo maneja abiertamente, aparece generalmente en los equipos donde Lara tiene injerencia.

Con las bases sentadas, Lara diseñó la estrategia a seguir. Veracruz fue el equipo que más contrataciones hizo para este torneo con 14 (en el partido ante San Luis solamente 4 jugadores de los 11 titulares jugaron el último partido del Torneo anterior) en las que Lara tuvo intervención como promotor o intermediario. Para empezar renovó la base extranjera. Se fueron 5, llegaron 5 (Victorino, Gómez, Damonte, Arzuaga y Moreno). Al no aceptar formar parte de su "clan", Bizcayzacú y Quatrocchi no tuvieron más cabida en el equipo a pesar de su rendimiento.

La última gran jugada de Lara fue colocar a Pedro Monzón (otro de sus representados) en la Dirección Técnica, aunque sea por lo pronto de interino en lugar de Vucetich.

Eduardo Césarman se ha puesto nervioso muy temprano en la competencia pues todavía faltan 87 puntos por disputarse. En términos generales ha sido un arranque muy pobre del Torneo (7 de 18 puntos disponibles), pero lo que su asesor de "confianza" seguramente no le dijo es que muy pocos técnicos son capaces de dar los resultados tan rápido cuando llegan 14 nuevos elementos al plantel.

El empresario aceptó entrarle al tenebroso juego en el que muchos directivos del futbol mexicano participan pero en el que casi ninguno pone en riesgo su propio dinero. Ojalá que por el bien de los aficionados jarochos que tanto quieren a su equipo, el barco pueda enderezar el rumbo y Eduardo Cesarman pueda verlos a la cara y no terminar huyendo del puerto pagando muy caro haberle entregado los Tiburones Rojos del Veracruz al forjador de fortunas pero también de quiebras económicas y morales, Guillermo Lara.

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