Jugador del Año

Las últimas horas del año siempre sirven para hacer una revisión y un balance de lo sucedido, y no solamente en lo deportivo sino en todos los aspectos de la vida. En el tema específico del futbol...

Las últimas horas del año siempre sirven para hacer una revisión y un balance de lo sucedido, y no solamente en lo deportivo sino en todos los aspectos de la vida. En el tema específico del futbol mundial la discusión comenzó esta misma semana con el anuncio de la tercia candidatos al premio al jugador del año 2006.

Ronaldinnho, Zinedine Zidane y Fabio Cannavaro son las opciones que tienen los entrenadores del mundo para elegir. Tres personalidades totalmente distintas, tres  figuras deslumbrantes, tres propuestas completamente opuestas y tres diferentes posiciones dentro de un terreno de juego. Ya la prestigiada revista francesa France Football puso en la mesa la discusión por haberle dado el Balón de Oro al zaguero italiano hace apenas unos días generando enorme cantidad de críticas pero también un sin fin de aplausos.

Como cada cuatro años, este 2006 fue año especial para el balompié por la Copa del Mundo de Alemania y los técnicos votantes tienen que hacer una evaluación más profunda del desempeño de cada uno de los aspirantes. Nadie duda del talento individual de los tres candidatos, pero ¿qué otros análisis se tendrán que hacer para entregarle el premio de la FIFA? Cualidades, personalidad, importancia en sus equipos y Selección, logros alcanzados, liderazgo, efecto personalidad-mercadotecnia y hasta la influencia que ejercen a nivel mundial.

Nadie podrá negar que el jugador más popular y carismático del planeta se llama Ronaldinho Gaucho. Es el más seguido, el que más camisetas vende, el más aplaudido y el más espectacular, pero ¿fue, de acuerdo a los puntos anteriores, el de mayor trascendencia en este año?. Su importancia en el Barcelona no está a discusión; su talento y peso dentro del campo son las dos armas más poderosas que tiene el sistema ofensivo del mejor equipo del mundo bajo el mando del holandés Frank Rijkaard. Sin el brasileño en el campo hubiera sido casi imposible lograr el doblete (Liga y Liga de Campeones)  para el equipo culé. El "pero", sin embargo, para "Dinho" en la búsqueda del trofeo de la FIFA es su pobre y desangelado desempeño en la justa mundialista. Por segundo Mundial consecutivo, el "sucesor" de Pelé desapareció, no pudo asumir el rol de líder que tiene en el equipo español y su talento paso totalmente inadvertido.

Zinedine Zidane es el último gran genio del futbol. La brillantez e inteligencia con la que manejaba siempre el balón no la tiene nadie. Si hoy tuviéramos que definir en una sola palabra el futbol que el francés tuvo en sus piernas durante todo su carrera muchos coincidiríamos en el vocablo "Belleza". Quizá en términos cuantitativos Zidane se fue en blanco en su último año como profesional, pero la forma como cargó en su espalda a una muy veterana Selección gala en Alemania, al grado de llevarlos hasta la Final, fue la última muestra de lo que significó su jerarquía y liderazgo para su país y para el mundo. Si este premio decidieran dárselo a "ZiZu" por su trayectoria no habría ninguna objeción,  sin embargo el objetivo de este reconocimiento no es ese.

Es el menos atractivo para la mercadotecnia y la ubicación que tiene en un terreno de juego generalmente pasa a segundo o tercer término ante la espectacularidad de los hombres que generan el futbol ofensivo y los goles, pero de los tres candidatos Fabio Cannavaro es el hombre que mayor número de "cualidades" reúne en la búsqueda del mejor jugador del año.

No fue lo más importante que le ocurrió a la Juventus en el año, que tras el escándalo de corrupción perdió hasta su lugar en la máxima categoría en el futbol italiano, pero en lo estrictamente futbolístico el zaguero central de la "vechia sinnora" fue un baluarte indiscutible para ganar el Scudetto, después retirado. Podrá seguir a discusión el nivel que vimos en la justa mundialista, pero la realidad es que el Campeón reinante se llama Italia y su gran líder utilizó el número 5 en la espalda. Fabio Cannavaro no tiene el físico ideal de los defensas modernos, sin embargo no hubo un solo atacante que lo superara. Pese a su corta estatura, su fortaleza, ubicación e inteligencia influyeron en un grado muy alto en el desempeño de Italia durante toda la justa y fue, junto al guardameta Bufón, el gran artífice para protagonizar la mejor actuación defensiva en la historia de las copas del mundo.

Quizá no es el que vende más playeras ni el que más nota da a los medios de comunicación pero si es el mejor exponente del mundo en materia defensiva y bien dicen los sabios del deporte: los que hacen los goles llenan los estadios, pero los especialistas en la defensa son los que hacen ganar campeonatos.

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