El poder de la fe

Los Tuzos del Pachuca escribieron ya con letras de oro su nombre en la historia del futbol mexicano. Como verdadero guión de película de corte dramático, el equipo mexicano superó todas las...

Los Tuzos del Pachuca escribieron ya con letras de oro su nombre en la historia del futbol mexicano. Como verdadero guión de película de corte dramático, el equipo mexicano superó todas las adversidades que se fue encontrando en el camino hasta terminar por imponer su ley en Santiago de Chile. La Directiva que encabeza Jesús Martínez es una institución "non" en nuestro país y una vez más pone la muestra de cómo se deben de hacer las cosas en materia deportiva. No es casualidad lo que ha logrado la Promotora hidalguense en 10 años de existencia y el título de la Copa Sudamericana es una muy justa y merecida recompensa para un club que basa mucho de su éxito en la fe y creencia en sí misma.

Jesús Martínez y Andrés Fassi conforman una mancuerna difícil de explicar que casi en ningún otro equipo se ve. Uno es el Presidente, el otro es el Director Deportivo. Ni uno ni otro rebasa sus márgenes de decisión ni de poder. Y lo menos entendible de todo pero a la vez plausible, es que estando en un medio tan duro y lleno de intereses personales económicos como lo es el futbol mexicano, han podido mantener una relación armónica en el manejo del equipo sin una verdadera crisis que los haya puesto al borde de la ruptura laboral. La confianza no solamente va del uno hacia el otro sino la transmiten a todo aquel que llega a formar parte de su club y en ese punto han fraguado su éxito.

Si no hubiera confianza y creencia en sí mismos y en sus proyectos ¿como podríamos entender que el Pachuca ha sido Campeón en cinco ocasiones en 10 años y todas ellas con un técnico diferente? El primero en recibir esa enorme oportunidad fue Javier Aguirre, le siguieron Alfredo Tena, Víctor Manuel Vucetich, José Luis Trejo y ahora Enrique Meza.

La inolvidable noche del miércoles no solo marca el primer título para el futbol de México en el plano internacional dentro de las competencias sudamericanas, sino el resurgimiento de una figura que hasta hace algunos meses parecía totalmente apagada. El regreso de Enrique Meza como estratega ha sido contundente, categórico y para muchos (entre ellos reconozco que me incluyo) inesperado. El hoy técnico Campeón es una muestra más de lo que es capaz la fe. En infinidad de ocasiones habló el ex técnico de la Selección Mexicana sobre sus inexplicables años de fracasos tras su gloriosa etapa en el Toluca de finales de los 90. Nunca los trató de encubrir con pretextos ni buscó personajes a quién culpar, siempre asumió como todo un caballero sus responsabilidades y ante todo profesaba una enorme confianza y fe en su capacidad como persona y entrenador para salir adelante.

Enrique Meza encontró en Hidalgo el lugar indicado para resurgir de sus cenizas y lo ha conseguido con enorme grandeza. Como nunca antes en los últimos cinco años después de su salida del Tricolor, el "Profe" descubrió estar en manos de dos hombres, que más que directivos comunes, son dos personas que saben tratar a su gente como seres humanos. Como anillo al dedo embonó el estratega en el llamado "Equipo de México".

No hay un técnico que maneje una línea de trato con sus dirigidos más parecida a la de la Directiva de los Tuzos que el propio Meza. Seguramente no existe en México un entrenador más querido por quienes dirige y ha dirigido que él. El trato humano es una arma fundamental en la personalidad de Meza y en Pachuca le volvió a dar resultado.

Lo que ha pasado con Pachuca es una muestra muy clara de que en este mundo tan globalizado y futbol tan inflado, el dinero no lo hace todo. Es necesario, desde luego, pero cada día se vuelve más importante el calor humano, la armonía y la confianza y fe en si mismos y en sus proyectos.

Enhorabuena para quienes de una u otra forma han sido parte de ésta extraordinaria historia de éxito que se llama Tuzos del Pachuca. La histórica coronación en la Copa Sudamericana es un logro de ellos y sólo de ellos, pese a las tantas carencias que aún tiene la estructura del futbol mexicano.

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