Futbol sin pretextos

Es la primera semana del nuevo año.

Es la primera semana del nuevo año.

Como siempre ocurre, estas fechas sirven para reflexionar sobre las cosas que se hicieron y dejaron de hacer en el año que se fue y los propósitos y deseos afloran en la mente de todos, esperando que el futuro que se avecina sea mejor de lo que se ha ido.

Ignoro si a todos mis colegas les ocurre algo igual, pero como parte de esta maravillosa profesión que es el periodismo deportivo, muchas personas –familiares, amigos e incluso los propios aficionados- se me han acercado para preguntarme, ¿Cuáles serían tus deseos para el futbol mexicano?

No puedo negar que es un cuestionamiento que parece sencillo en primera instancia, pero en el fondo tiene una fuerte complicación porque no nada más es lo que le hace falta, sino de esas necesidades hay que ubicar cuales están dentro de la realidad de nuestro balompié.

Al final de tanta voltereta llegué a la conclusión de que sólo deseo una cosa: que la liga mexicana deje de ser un futbol de pretextos. Estoy seguro que si, al igual que en la vida cotidiana, todos los que de alguna u otra manera formamos parte de este deporte, dejemos de buscarle siempre alguna excusa a todo lo que pasa para justificar los tropiezos o los errores y si ocurre esto, se dará un gran avance. ¿Hasta donde? Eso si no lo sé.

Jugadores, entrenadores, directivos, periodistas y aficionados (todos con una gran cantidad de excepciones ) tenemos que cambiar nuestra mentalidad, esa que durante toda la historia ha formado parte de nuestra cultura y que la plasmamos en el día a día.

Deseo que se acabe de una vez por todas el que los árbitros, la cancha o el balón se conviertan en el primer "gran" pretexto para tratar de explicar una derrota o una mala actuación por parte de los jugadores sin asumir su responsabilidad; que los entrenadores jamás vuelvan a achacar al sistema de competencia o, peor aún, a la falta de talentos para no trabajar y formar jugadores jóvenes; que se termine el que los federativos se escuden en cualquier "tontería" para justificar su incapacidad para regir y dirigir adecuadamente al futbol mexicano (planeación, reglas, competencia); que los periodistas nos justifiquemos con cualquier "babosada" para tratar de explicar comentarios poco objetivos y/o amarillistas y que los aficionados, siguiendo esta larga cadena, sólo se dediquen a justificar todos los errores que se cometen en nuestro querido futbol mexicano.

Insisto que no se cual sería el alcance de un futbol sin pretextos, pero estoy seguro que los resultados serían totalmente diferentes. Los futbolistas serían mejores dentro y fuera de la cancha; los entrenadores dejarían un legado mucho más profundo en el futbol que la simple búsqueda, con las formas que sea, de un campeonato; los directivos tendrían un reconocimiento inimaginable y dejarían una base muy sólida para que sus sucesores siguieran construyendo una liga "casi" ideal; los periodistas podríamos influir de una manera mucho más importante en el desarrollo de este deporte y los aficionados podrían disfrutar de verdaderos triunfos y éxitos de su equipo y la Selección Nacional. Y todos, en conjunto, dejaríamos de festejar el tradicional "jugamos con nunca y perdimos como siempre".

No se si sea un deseo irreal, pero de verdad que me encantaría tener en México un futbol sin pretextos.

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