Cultura deportiva

Nadie podrá negar que la despedida de la Selección Mexicana el pasado martes en el estadio Azteca fue decepcionante y frustrante, porque se suponía (según el script) que tendría que haber sido una...

Nadie podrá negar que la despedida de la Selección Mexicana el pasado martes en el estadio Azteca fue decepcionante y frustrante, porque se suponía (según el script) que tendría que haber sido una noche llena de alegría donde la escuadra de Hugo Sánchez ofreciera un gran futbol, lleno de buenas jugadas y muchos goles, pero al final, resultó todo lo contrario.

Tratar de explicar porque se ofreció una actuación como la que dieron ante Paraguay podría llevarnos mucha tinta y, como siempre sucede, la opinión en el futbol es tan subjetiva que nunca llegaríamos a un acuerdo de que es lo que realmente le falta al equipo de Hugo para alcanzar el nivel óptimo que le permita ganar la Copa de Oro e inmediatamente la Copa América.

Creo que Hugo es lo suficientemente capaz para detectar los errores que se cometieron y buscar enmendarlos para que a partir del viernes en el certamen regional se vea a una Selección como la que a todos nos gustaría. Es por ello que no hago tanto drama por la derrota porque, además de todo, se trato de un partido de preparación.

Lo realmente increíble, desilusionante y triste es la actitud de la gente en el estadio tras el gol de los guaraníes. No generalizo y ni siquiera me atrevo a hacer un calculo de cuantos fueron, pero a todos aquellos que le chiflaron, abuchearon, cantaron “oles” al rival y aventaron objetos a la escuadra mexicana al final del partido, sólo les puedo decir que son lo peor que le puede pasar a una Selección que representa a todo un país y que, además de todo, juega en “su” casa.

Ojalá pronto dejemos de ser los clásicos “Villamelones” que tanto pululan en el futbol, y en general en todos los deportes. No podemos comportarnos de esa forma. Necesitamos tener un poco más de educación y sensibilidad, pero sobre todo, cultura deportiva.

No me interesa defender en lo más mínimo la actuación del equipo mexicano, es más, si yo fuera Hugo Sánchez estaría preocupado porque con el primer rival de buen nivel quedó evidenciado que no basta su presencia en el banco para que se ganen los partidos, ni son suficientes los nombres para salir a la cancha y ganar los encuentros, requiere mucho trabajo en los entrenamientos del día a día.

Aunque tiene la fortuna de que el primer rival de la Copa Oro será Cuba, al que con todo respeto, incluso jugando como el martes se le tiene que ganar sin problemas. Pero tenemos que entender que no tienen ni un mes de trabajo juntos y que físicamente hay que recuperar a varios de los futbolistas después de terminados los torneos con sus clubes.

Pero esos “villamelones” no tienen ninguna justificación por lo que hicieron, ni siquiera por el hecho de haber pagado su boleto para entrar al estadio. Seguramente esos que cantaron los “oles” y abuchearon en contra de México, serán los primeros en pegar de brincos y hablar maravillas de la Selección si es que llega a ganar algunas (o ¿porque no?) los dos torneos que enfrentará en las siguientes semanas.

Hugo tiene toda la razón del mundo al destacar la pésima imagen que se da al exterior con esas actitudes y eso es impermisible. Hay muchas otras formas de quejarse y manifestar la inconformidad por las actuaciones que pueda ofrecer la Selección: no acudir al estadio, no comprar los artículos del equipo o no ver sus partidos, que aunque no lo crean, todo cuenta en la suma millonaria que representa la marca Selección Nacional.

Educación y Cultura Deportiva les hace enorme falta a muchos aficionado a en este país.

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