Más allá del 3-1

Con agradecimiento a mediotiempo.com

Con agradecimiento a mediotiempo.comMás allá de que Brasil bajó de su nube a México y tras varios juegos en los que el saldo era ampliamente favorable al Tricolor, le enseñó que no hay "racha negativa que dure 100 años", mucho menos tratándose de la mejor Selección del mundo, hay que enfriar la cabeza y pensar con detenimiento cuales fueron los objetivos que se planteó Hugo Sánchez para estos dos partidos de preparación (al final fueron uno y medio) contra Panamá y Brasil y si los habrá cumplido.

 El primero y desde luego el más importante, enfrentar a la escuadra más poderosa del orbe con un equipo de calidad, que pudiera demostrar personalidad, carácter, mentalidad, variantes y contundencia. A pesar del 3-1 adverso, es innegable que esta Selección cada día crece más en los tres primeros rubros, aunque también cabría aclarar que mentalidad no sólo significa saber que se puede pelear del tú a tú, sino implica el soportar la presión y no cometer errores que deriven en goles del rival, como ocurrió anoche.

El Talón de Aquiles de esta Selección sigue siendo  lo "chato"  de su ofensiva; si Nery Castillo no tiene un buen día o no hace una buena jugada con alguien que llegue de atrás, este equipo carece de capacidad para crear jugadas de gol.

Otro objetivo que mencionó el estratega nacional fue que estos encuentros servirían de preparación para lo que será la escuadra que buscará la calificación a los Juegos Olímpicos de Beijing del próximo año.

Está clarísimo que podrá hablar de cualquier cosa y de lo importante que es enfrentar a esta clase de rivales, pero Hugo no se atrevió a darle a los jóvenes convocados la posibilidad de avanzar varios kilómetros en experiencia, sobre todo, anoche ante la verdeamarela. ¿Cuál fue la razón? ¿Fue por estrategia o por temor no poner al menos 45 minutos en la cancha a Giovani, Vela o Patricio Araujo casi seguros en la Preolímpica?

Si tanto presumió, previo al encuentro, que Giovani y Vela son las versión mexicana de Ronaldihno y Kaká, porque no ponerle “amígdalas” y soltarlos a la cancha para probarlos en las grandes ligas.

Si ambos atacantes (al igual que varios de sus compañeros)  han manejado a la perfección todo lo que han vivido a raíz del título mundial que ganaron en el 2005, me parece "chiquito" el pretexto de que hay que llevarlos con calma. Si en su momento  Argentina hubiera pensado lo mismo de Messí o el propio Brasil de Ronaldinho, estos dos "cracks" hubieran debutado pasados los 20 años con la Selección Mayor de su país y no a los 17 o 18.

Uno de los objetivos que a mi gusto se cumplieron es que luego de la “tormenta en vaso de agua” que se hizo tras la Copa de Oro, Hugo demostró el liderazgo para tapar cualquier comentario; si hubo algo con Carlos Salcido, ya quedó en el pasado y le importa más la gran calidad que le puede aportar a la Selección que sus diferencias. De igual manera, ver la forma como se comportan en este tipo de encuentro hombres como Ochoa, Magallón, Torrado, Guardado, el propio Márquez y hasta Castillo, a pesar de que no estuvo en su mejor noche, resulta ilusiónate y motivante.

De algo si debe estar completamente seguro Hugo Sánchez: tiene en sus manos la mejor generación de futbolistas mexicanos. Espero que, como lo hizo de jugador, el técnico sepa manejar las adversidades y lleve a la Selección Nacional a las alturas nunca antes alcanzadas.

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