Autodefiniciones

2007 pasará a la historia en el futbol mexicano por ser el año con más mexicanos militando en el extranjero; sin embargo, este dato de poco ha servido para que nuestro país avance en el plano...

2007 pasará a la historia en el futbol mexicano por ser el año con más mexicanos militando en el extranjero; sin embargo, este dato de poco ha servido para que nuestro país avance en el plano internacional.

En la época de hacer una revisión de lo bueno y lo malo que se hizo, y de los objetivos que se plantearán para el 2008, todos los que de alguna forma participamos en este deporte tendremos que ser lo más autocríticos posibles para detectar nuestras fallas, que nos siguen impidiendo dar un paso más hacia la excelencia que todos queremos, pero de la que estamos, ciertamente, muy lejos.

Los directivos necesitan, entre muchísimas otras cosas, definir su trascendencia en este deporte. Requieren forzosamente una jerarquización de sus prioridades.

Hasta hoy, pareciera ser mucho más importante el generar más y más  millones de dólares y repartírselos, sin importar mucho el avance claro y sólido en lo futbolístico de nuestro país.

Tiene razón Justino Compeán cuando defiende la calendarización de la Federación Mexicana de Futbol. Y es que por más lana que tengan no pueden ponerle más semanas al año o más días a la semana para poder meter más partidos y evitar así el que los clubes tengan que definirse por alguna competencia cuando se empalman las fechas o cuando Hugo Sánchez busca agendar concentraciones en la Selección Mexicana, pero simplemente no hay espacio para ello.

Claro, tiene razón  porque metiendo Repechaje en los dos torneos que se disputan al año y la interliga al inicio de Enero, no hay calendario que permita organizarse correctamente priorizando las competencias oficiales (a ello hay que sumarle la intrascendente SUPERLIGA).

Pero es allí donde la definición resulta trascendental. Si se eliminan estas dos "brillantes ideas" y se programan más jornadas dobles (¿porqué será que los futbolistas mexicanos son los únicos a los que agota y acaba físicamente disputar tres partidos a la semana?) los problemas y quejas se reducirían, si no al 100%, si de forma considerable. El único "pero"  es que se dejarían de generar millones de dólares, aunque en lo futbolístico seguramente se notarían claramente los avances.

El tema de los extranjeros es otro inexplicable problema al que los que toman decisiones jamás se han atrevido a ponerle una solución. En honor a la verdad, no se necesita ser genio para entender que a menor número de importados, mayor producción de mexicanos que enriquecerán el trabajo de las selecciones nacionales.

¿Tomar decisiones para ganar más dinero, para ayudarle al futbol mexicano a crecer o las dos?

El arbitraje necesita revisar su posición del futbol. Sin dejar de defender el que un árbitro es parte del mismo y que sus errores siempre serán menos a los de un equipo a la ofensiva y defensiva, es claro que su "chamba" tendría que ser la menos cuestionada.

La profesionalización al 100% parece ser el único camino para lograr un trabajo lo menos polémico posible, aunque por las reglas que rigen a este deporte hoy día, jamás se dejará de hablar de los árbitros.

El futbolista necesita encontrar su verdadera definición. Desde luego son los protagonistas principales, pero parece que en México la comodidad se ha convertido en su peor aliado. A pesar de que son profesionales y ganan como casi nadie en nuestro país, su actitud dista mucho de un profesionista de cualquier otra chamba.

Para un futbolista es más cómodo jugar dos veces a la semana que tres, como en Europa donde están los mejores jugadores del mundo. En México es más fácil hacerle "grilla" al entrenador que esforzarse para ser tomado en cuenta. Resulta mucho más redituable siempre justificar los resultados con situaciones externas ( casi siempre el árbitraje es el blanco perfecto) que reconocer los errores propios.  Será siempre más cómodo ganar muy bien y entrenar tres hora al día que hacerlo más tiempo en busca de la perfección ( Incluso, el  tema sicológico tendría que ser parte del trabajo diario).

¿Ser futbolista para vivir bien, para tratar de formar parte de una generación que marque el verdadero cambio o las dos?

Y ni que decir de comentaristas y aficionados. Necesitamos entender que somos parte fundamental para el crecimiento y desarrollo del futbol; los primeros tendríamos que dejar de trabajar de acuerdo a los intereses que se manejan, ya sea por los de la empresa en  la que cobramos o por personales. Mientras más intensa fuera nuestra búsqueda por llegar a la objetividad, mayor aporte le haríamos al deporte.

Los segundos, ser  más críticos pero también más analíticos y no dejarse llevar por lo que se dice en los medios. Presionar y apretar al equipo o a los jugadores cuando sea necesario, pero también saber entender los momentos de los procesos (sobre todo a nivel Selección).

Importante siempre será nunca generalizar en cada caso.

Seamos fuertes autocríticos y definamos nuestro "rol", con el único fin de ver crecer al deporte más popular de México.

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