Acabemos con nuestro pesimismo

El ser humano tiene dos características en las cuales estamos agrupados la mayoría: quienes ven el mundo de forma positiva y el optimismo es su estado natural, y aquellos, que por alguna razón,...

El ser humano tiene dos características en las cuales estamos agrupados la mayoría: quienes ven el mundo de forma positiva y el optimismo es su estado natural, y aquellos, que por alguna razón, sea cultural o ideológica, lo primero que muestran ante cualquier reto es miedo, inseguridad  y/o pesimismo.

Ante los innumerables sinsabores que se han vivido a lo largo de las décadas, en México (sólo en referencia al futbol) el estado natural de un alto porcentaje de quienes de alguna forma estamos inmersos en este deporte, es de inseguridad ante cualquier competencia que se avecina, sea por el equipo al que nos inclinamos o a la propia representación nacional en cualquiera de sus categorías.

El caso de actualidad es, sin duda, el torneo Preolímpico que se disputará a partir del 11 de marzo en Estados Unidos.

Sería difícil llegar a un consenso general, pero es indudable que esta Selección, y que pese a las ausencias de Giovani Dos Santos, Carlos Vela y Andrés Guardado, es una de las más sólidas que haya formado México para disputar un torneo de esta naturaleza. No sólo por el título histórico e inédito de Perú 2005 con la Sub-17, sino porque prácticamente la totalidad de los integrantes de la escuadra comandada por Hugo Sánchez, tienen ya camino recorrido en la máxima categoría de nuestro país y están muy cerca de la consolidación.

Es cierto que no han tenido las mejores actuaciones en sus tres últimos partidos de preparación y que ello ha derivado en las agresiones verbales hacia Hugo (seguro que no hay peor insulto para el técnico nacional que el que le griten ¡La Volpe, La Volpe!) como sucedió en Querétaro y Toluca, principalmente, pero de ninguna manera hay argumentos sólidos para pronosticar una catástrofe en el selectivo rumbo a Beijing, como muchos alarmistas quieren hacerlo creer.

¡Dejemos de ser los primeros pesimistas de nuestra propia selección! No es posible que los mexicanos (medios y afición) seamos los primeros en asumir la derrota antes de iniciar la competencia. No es posible que lejos de hablar de las cosas buenas y malas que aún tiene la Sub-23, de lo único que se hable es que si va a rodar la cabeza de Hugo Sánchez si no se califica o de que esta selección está destinada a sumar un fracaso más a nuestra historia futbolera.

Entendamos la naturaleza de los juegos de preparación. Claro que a todos nos encantaría que en cada juego México saliera vencedor por 3 ó 4 goles, pero es bien cierto que lo más importante es que de esos encuentros el entrenador obtenga el mejor análisis posible para, en primera instancia, definir quiénes se van y quiénes se quedan; en segunda, con los elegibles trabajar hasta que el funcionamiento llegue a ser lo mejor posible en todas las líneas

Evidentemente que Hugo Sánchez está ante una verdadera prueba de fuego por el entorno que se vive en nuestro país, generado, en gran medida, por él mismo. De allí en fuera no tendríamos los mexicanos que estar tan desconfiados de la Sub-23, porque, sin menospreciar a Guatemala, Haití y Canadá, el nivel y calidad de los integrantes de la selección preolímpica mexicana tendrá que imponerse y obtener uno de los dos boletos a la justa veraniega, con todo y que sea en una sola sede, cosa que también "asusta" a muchos.

Tengamos confianza y dejemos nuestro tradicional pesimismo en un baúl enterrado.Oopina de esta columna aquí.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas