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El deporte –en específico el futbol- puede tener tantos adjetivos como "estrategias" para jugarlo. Intenso, cruel, justo, implacable, falible, apasionante, leal, provocador, irónico, etétera....

El deporte –en específico el futbol- puede tener tantos adjetivos como "estrategias" para jugarlo. Intenso, cruel, justo, implacable, falible, apasionante, leal, provocador, irónico, etétera. Seguramente podríamos llenar toda una página de adjetivos, pero de entre todos los que se nos puedan venir a la mente, nunca podrá faltar uno que convierte al deporte en algo realmente diferente: Ilógico.

Lo ocurrido anoche en el Maracaná de Brasil bien puede recibir un sinfín de calificativos, desde el más mesurado hasta el irreal. De hecho, tan sólo con revisar los periódicos de cualquier ciudad se podrá constatar esa gran diversidad de "visiones" en los medios de comunicación en referencia a lo conseguido por las Águilas del América en el partido de vuelta de los Octavos de Final de la Copa Libertadores de América.

Con respeto y admiración para quienes así lo han expresado desde su trinchera periodística y visión –incluida la propia prensa brasileña y mediotiempo.com-, calificar la victoria del equipo mexicano como un nuevo "Maracanazo", sería tanto como equiparar el triunfo del equipo mexicano al de la Selección de Uruguay en la Final de la Copa del Mundo de 1950 sobre Brasil en ese mismo escenario. Resultado, por cierto, que provocó hasta suicidios de brasileños tras la increíble derrota de su Selección, mientras que lo de anoche fue en un duelo de Octavos de Final de un certamen continental.

Sin duda que el triunfo de los americanistas representa una de las grandes hazañas en la historia del futbol mexicano, hecho que los ubicó desde anoche como el gran protagonista de la semana deportiva en todo el continente americano y de toda la justa de Libertadores. No solamente eliminó al actual Campeón "brasileiro" (apenas se coronó el domingo pasado en su Liga) contra todos los pronósticos, sino que fue la primera en casi una década de participación en Libertadores que un equipo de México logra eliminar a uno de brasil en ronda de eliminación directa.

Seguramente la pregunta más frecuente después de ver el resultado de 0-3 a favor del equipo americanistas fue y es ¿Qué le pasó al América? Y es que el de ayer, seguramente, fue para miles de aficionados (pro y anti americanistas) uno de los resultados más inesperados del que se acuerden.

¿Cómo explicarle a alguien que entiende poco lo que es el deporte que 11, 12, 13 o 14 jugadores puedan conseguir un triunfo de esta naturaleza después de estar en la peor crisis de su historia y recibir los calificativos más negativos que un jugador o equipo pueda recibir?

¿Qué razón dar para justificar que el mejor de un país tan poderoso como Brasil fue eliminado de tal forma por el protagonista de una de las campañas más grises y vergonzosas en una Liga que se ubica más allá de la octava o novena del mundo?

¿Cómo explicar tal metamorfosis con la simple salida de una persona (Rubén Omar Romano) de toda una inmensa estructura de la que se compone el club América? ¿Qué explicar cuando pregunten qué hizo Juan Antonio Luna en semana y media para lograr que su equipo alcanzará tal resultado?

¿Cómo se explicaría, en el supuesto, que América protagonizó una de las victorias más representativas del futbol mexicano y que a la siguiente ronda fuera eliminado por cualquier otro equipo (ojalá y no se de así)?

Como sería muy complicado explicar lo inexplicable, una respuesta sensata sería: así de ilógico es el futbol.

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