¿Cambio verdadero?

Aunque se esforzaron en lograrlo, en la Federación Mexicana de Futbol se quedaron con las ganas de igualar la parafernalia y el "show" que se hizo cuando hace un par de años se designó a Hugo...

Aunque se esforzaron en lograrlo, en la Federación Mexicana de Futbol se quedaron con las ganas de igualar la parafernalia y el "show" que se hizo cuando hace un par de años se designó a Hugo Sánchez como Director Técnico Nacional en la "fiesta de gala" que armaron en la Ciudad de Pachuca.

El pasado martes no hubo tanta expectación por conocer la noticia. Desde principios de Mayo, cuando la cadena internacional CNN dio a conocer la noticia, todo mundo ya sabía que el sueco Sven Goran Eriksson era el elegido y solamente faltaba cumplir con el protocolo de llevar a cabo la reunión de dueños.

Como era de esperarse, hay un sinfín de voces que aplauden la elección del técnico europeo para dirigir el barco tricolor en la Eliminatoria y el Mundial. Los más optimistas afirman que vendrá, como paso con Menotti, a revolucionar la mentalidad del futbolista mexicano. Algunas otras (las menos) han manifestado su desagrado por la llegada de un hombre que seguramente conoce casi nada de la idiosincrasia y formas del futbolista mexicano.

Desde luego que el nombre del estratega sueco impone y representa, al menos en el papel, la ilusión de un cambio radical; de un antes y un después en los qué y en los comos de nuestro balompié, tras su llegada.

En nuestro país, quizá invadidos por la euforia  (o en su caso, la frustración), del apellido Eriksson, pocos han identificado el mensaje que, al menos hasta hoy, los que toman las decisiones en nuestro querido futbol nos han mandado.

Sven Goran Eriksson ha sido contratado (con un sueldo inédito) con el único objetivo de calificar a la Copa del Mundo del Sudáfrica 2010 y lograr alcanzar el famoso quinto partido.

Ni un solo dueño de equipo o dirigente de la FMF ha insinuado que con la presencia del señor Eriksson busquen darle un giro de 180 grados a la estructura de nuestro futbol. En ningún momento se ha mencionado que el sexagenario timonel sueco se va a involucrar en la forma como se trabaja en las Fuerzas Básicas a nivel clubes o selecciones juveniles e infantiles en México para tratar de identificar errores y/o transmitir técnicas que han dado resultado en otros países sobre todo, en el viejo continente.

Ante la clara y única encomienda que le fue encargada, da la impresión que si Sven Goran Eriksson logra un cambio en el futbol mexicano será un cambio a medias, porque serán muy pocos los afortunados que puedan trabajar bajo sus órdenes y conocer sus conceptos.

Después de los mensajes transmitidos hasta hoy por los "cerebros" del futbol, quizá los  aficionados, medios de comunicación y hasta algunos miembros del mundo futbolístico, estamos confundiendo los alcances que pueda tener la presencia del ex técnico del "País de la Rosa" en México.

Al señor Eriksson se le contrató para lograr que México sea el "Caballo Negro" de la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010. Para que haga lo que sea necesario para que la Selección Mexicana dé por fin el siguiente paso a  nivel internacional, ese que hemos estado esperando durante décadas millones de aficionados. En pocas palabras, para que en Sudáfrica se pueda por fin hacer ¡historia!

Material humano lo tiene de sobra. Ojala que él sí sepa aprovechar el inédito momento que se vive con la gran cantidad de mexicanos en Europa.

¿Capacidad? Seguramente la tiene y nadie, hasta hoy, podrá dudar de ella.

Sin embargo, si Sven Goran Eriksson logra romper con la ya repetitiva inercia que lleva México en Copas del Mundo, no podemos estar nada  seguros de que ese represente un cambio definitivo, porque, como ha ocurrido en muchos otros ámbitos de nuestro deporte, los dirigentes se preocupan únicamente por lo más visible y mediático y se han olvidado que un verdadero cambio se da desde la raíz, es decir, desde la infancia y juventud.Opina de esta columna aquí.

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