El futbol que merecemos

El desarrollo y crecimiento del deporte de un país depende de que se integren varios factores en una misma línea que vaya en una sola dirección, es decir, con programas, objetivos, indicadores,...

El desarrollo y crecimiento del deporte de un país depende de que se integren varios factores en una misma línea que vaya en una sola dirección, es decir, con programas, objetivos, indicadores, apoyos y sobre todo, con personal capaz de cumplirlos. Al hablar del deporte, nos podemos referir a cualquier especialidad y aunque se están haciendo cosas muy importantes, México dista mucho de tener el modelo ideal en materia deportiva.

¿Las razones? Evidentemente podremos hablar de un sinfín de motivos por los cuales México tiene el deporte que hoy conocemos y no sería suficiente este espacio para exponerlos. Dentro de todos ellos, hay uno al que los periodistas (desde luego, no se puede generalizar porqué los hay extremadamente capaces y de gran calidad)  le hemos tenido miedo o no hemos sido capaces de ubicarnos en una posición que permita que nuestra labor, dentro de la sociedad, sirva también para generar el crecimiento que tanto añoramos para el deporte nacional.

El caso específico del futbol es un buen ejemplo en México. A lo largo de la historia, los medios de comunicación hemos exigido, criticado, inventado, denunciado, burlado, agredido y hasta mentido en muchas ocasiones, con tal de ganar esa invisible y subjetiva guerra por el "raiting". El periodismo futbolístico en México se ha dejado envolver por la aplastante burbuja comercial que hoy domina en gran medida a este deporte.

Nos hemos dejado llevar por la terrible inercia del mundo "moderno" que rigen las políticas en las empresas dueñas de un medio de comunicación.

"Si tu nota ayuda a vender más ejemplares o a ganar un patrocinador, tienes chamba segura, SIN IMPORTAR CUÁL NI CÓMO MANEJES TU INFORMACION". 

En la actualidad, los periodistas y/o reporteros, nos hemos convertido en cazadores del morbo, en perseguidores del sensacionalismo o del "pleito callejero". En muchas de las veces (vale la pena aclararlo) no se hace por completa convicción  sino por la necesidad de mantener el puesto de trabajo.

Hoy día, los medios pueden no sólo denunciar, sino aniquilar a una persona sin ningún tipo de escrúpulo y sin importarles trayectoria o familia. Para un periódico, una estación de radio o canal de televisión, será siempre mucho más fácil y vendible  titular "Oswaldo Sánchez es un borracho" u "Oswaldo es un delincuente" que hacer un análisis más profundo y tratar de encontrar el justo medio a una situación en la que evidentemente se cometió un error, como fue el caso del guardameta el fin de semana, pero que dista mucho del trato que se le ha dado en la prensa.

¿Cómo entender que en un país con la necesidad urgente de debatir sobre propuestas para mejorar en muchos ámbitos, de dar a conocer un sinfín de historias de éxito que tiene nuestro deporte e, incluso, de seguir denunciando las irregularidades, el tema de Oswaldo Sánchez ocupe las planas principales durante 3 ó 4 días?

Como éste, muchísimos casos más son parte del día a día del periodismo deportivo y futbolístico de nuestro país, desafortunadamente.

Mientras quienes formamos parte de los medios de comunicación no entendamos que nuestra función dentro de la sociedad no sólo es denunciar, acusar o señalar, sino también de investigar, analizar, debatir, educar y proponer ideas para tener a nuestro futbol más sólido y competitivo, difícilmente algún día lo veremos donde todos quisiéramos.

Entre más serio, más ético y más comprometido pueda ser nuestro trabajo periodístico, los funcionarios, dirigentes, federativos, deportistas y hasta aficionados, tomarán con mayor seriedad nuestras ideas y propuestas.Opina de esta columna aquí.

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