';Paciencia a los campeones mundiales';

Durante 37 años, el 2 de octubre se convirtió en un verdadero lastre en la historia de México; sin embargo, a partir del 2005, este mismo día tuvo otro significado, al menos para los anales del...

Durante 37 años, el 2 de octubre se convirtió en un verdadero lastre en la historia de México; sin embargo, a partir del 2005, este mismo día tuvo otro significado, al menos para los anales del deporte en México, en especial para el futbol.Además de la coincidencia de la fecha, el del 68 y el del 2005 tienen otra coincidencia, fueron movimientos encabezados por jóvenes mexicanos que marcaron un antes y un después para la vida de nuestro país.En lo que se refiere específicamente al tema deportivo, el título mundial juvenil en Perú, no solamente representó para los integrantes de ese equipo encabezado por Chucho Ramírez, romper con toda clase de complejos que habían apabullado al futbol mexicano a lo largo del tiempo, sino el convertirse, a partir de esa fecha, en los principales responsables de que el mismo rompimiento se tenga que dar, ahora en la Selección Mayor.En un país donde han pasado por la Selección Mayor los mejores jugadores disponibles y con los cuales no se ha logrado superar una cierta línea, quizá nos hemos equivocado en pensar que los campeones mundiales juveniles mexicanos tendrían que ser los que carguen con el peso de tantas decepciones acumuladas y convertirse en los principales responsables de que el mismo logro se de con la Selección Mayor.Hasta hoy, ninguna Selección mayor ha sido campeona del mundo teniendo como base a jugadores de 20 años o menores. El gran Pelé fue la estrella relumbrante en medio de una gran constelación en el mundial del 58, con tan solo 17 años de edad. En el mundo no existe otra historia similar a la de Pelé.Es cierto que en México, cada día es más fuerte la necesidad de un éxito de nuestra principal representación de magnitud mundial por todo lo que representa el futbol en nuestro país, económica y anímicamente. Pero deberemos tener cuidado en no quitarle la responsabilidad a los que si tienen la obligación de cargarla y entregársela a los que, con todo y su título mundial, aún no están en condiciones de llevarla.Si queremos que esa generación que rompió con los complejos y enseñó al mundo la calidad y capacidad que hay en México, tenemos que ser lo suficientemente cuidadosos en llevarlos por el camino correcto.Alentador resulta conocer el pensamiento del hoy responsable de la Selección Mexicana, Sven-Göran Eriksson, con respecto a los jóvenes mexicanos y su convicción a darles constante oportunidad en su equipo. El sueco sabe que la juventud va de la mano con errores y desaciertos, pero también que es el único camino para que alcancen su máximo potencia.La paciencia tendrá que ser nuestro mejor aliado si queremos que esa generación, que marco un antes y un después en aquel 2 de octubre del 2005, se convierta, respaldada en los hombres de experiencia, en la que verdaderamente le dio la vuelta a la historia de la Selección Mexicana de futbol.Opina de esta columna Aquí

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