';Pensar, antes de decidir';

Tras la muy triste actuación de la Selección Mexicana en la segunda parte de la Fase Eliminatoria, valdría la pena que no caigamos en lo más común y más fácil cuando los resultados no se están...

Tras la muy triste actuación de la Selección Mexicana en la segunda parte de la Fase Eliminatoria, valdría la pena que no caigamos en lo más común y más fácil cuando los resultados no se están dando: "que se vaya el entrenador...".

A lo largo de los años ha quedado demostrado que, en la mayoría de los casos, el entrenador no es el único responsable del accionar y de los resultados de la Selección Mexicana en las diferentes competencias. Técnicos han ido y venido y México sigue jugando igual y, en muchos de los casos como el de anoche, peor, conforme avanzan los meses.

Somos, indudablemente, un país en el que la continuidad no forma parte de nuestra cultura deportiva. Son escasas las excepciones en las que pese a viento y marea se confía en un proyecto y se le da la confianza para seguir pese a que los resultados no sean los indicados. El último caso que tenemos en México es el de Lavolpe. Criticado y cuestionado en infinidad de ocasiones, pero en la Federación aguantaron los embates y lo mantuvieron hasta culminar la copa del Mundo. La recompensa no fue la que todos hubiéramos querido en Alemania 2006, pero ese fue el riesgo que todo proyecto tiene, mucho más acentuado, cuando se trata del deporte, como lo es el futbol, donde no se puede asegurar nada.

Hoy pedir que se vaya Eriksson es lo más postura más fácil y cómoda que podríamos adoptar. Que se vaya el entrenador y asunto resuelto. Sería volver a querer tapar el sol con un dedo y a seguir negando que al futbol mexicano le hace falta una reestructuración mucho más profunda que la de solo quitar y poner a un entrenador, sea cual sea nombre y su nacionalidad.

En la crisis en la que se encuentra la Selección Mexicana pese a su calificación al Hexagonal que arrancará el próximo año, cuál es la responsabilidad de los directivos y, sobre todo, cuál es la de los jugadores.

En la evidente carencia de calidad en algunas posiciones dentro del equipo mexicano –medios creativos y delanteros contundentes, sobre todo- cuál es el grado de culpabilidad que tienen los que toman las decisiones a nivel federación y clubes para que exista hoy en México la falta de esa clase de jugadores. Que tan culpables son de la crisis del TRI, aquellos que algún día decidieron por intereses económicos, por encima de cualquier otro, eliminar los torneos largos y hacer dos cortos al año; que determinaron que en equipo podría jugar con 4 o 5 extranjeros al mismo tiempo en un equipo; los que por su "gula" de dinero, comenzaron a sobrevaluar a los jugadores nacionales provocando que los promotores se convirtieran en los amos y señores colocando extranjeros por todo el país a un precio "accesible" de donde salen ganancias para todos y tapando oportunidades a jóvenes mexicanos.

De la situación actual que se vive a nivel Selección ¿que tan culpables son los "protagonistas"?. Si casi siempre se dice que la responsabilidad de un entrenador en el desempeño y resultado de un equipo dentro de la cancha es de no más del 30 ó 35 por ciento, qué postura asumirán hoy los seleccionados ante la evidente crisis futbolística que vive nuestra máxima representación del futbol mexicano.

Quizá fue un grave error pensar hace unos meses que el contar con 14 o 15 jugadores en Europa era la solución a la historia futbolística mexicana. Seguramente a cada uno de los que hoy militan en el viejo continente la vida les ha cambiado positivamente y son mejores jugadores con mejor calidad de vida, pero a la Selección de que le ha servido si a Eriksson sólo se los prestan para partidos oficiales y prácticamente sólo un entrenamiento en forma puede hacer cada vez que se tiene un partido eliminatorio.

Hace algunos meses en una plática de mesa son grabadoras, el entonces técnico Ricardo Antonio Lavolpe dijo algo que sorprendió a los presentes cuando afirmó categórico que "al futbolista mexicano hay que tratarlo con la punta del pie...".

Quizá sin excederse en el concepto, efectivamente al futbolista mexicano hay que quitarle esa comodidad en la que vive, en la que le va igual de bien si ganan o pierden, en la que se les trata como reyes y se les perdonan tantas cosas, como, por ejemplo, su falta de personalidad, vergüenza, agallas, carácter y hambre como ocurrió anoche ante los hondureños.

Ojalá entre los dueños haya alguien que se quite la venda de los ojos y entienda que hay infinidad de situaciones por corregir en el futbol mexicano y que sólo atacándolas de fondo se elevará el nivel de la Liga Mexicana y por consecuencia, la de la Selección Nacional.

Desde luego que Sven-Göran Eriksson tiene un grado de responsabilidad en la actualidad del Tri y tiene que asumirlo, pero el pensar que el correrlo sería la solución para nuestro país, sería un grave error. No caigamos en los equivocaciones de siempre.Opina de esta colmuna aquí

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