';Cabeza fría, ante todo';

Hace ya una semana de la frustrante actuación de la Selección Mexicana en su presentación en el Hexagonal Mundialista y las opiniones a favor y en contra del trabajo del sueco Sven-Göran Eriksson,...

Hace ya una semana de la frustrante actuación de la Selección Mexicana en su presentación en el Hexagonal Mundialista y las opiniones a favor y en contra del trabajo del sueco Sven-Göran Eriksson, no solamente por la forma como se perdió ante los estadounidenses, sino por todo su proceso de 8 meses en México.

Como siempre, el cargarse hacia un extremo por completo no ayuda y lo que ayer expuso Jorge Vergara en el sentido de que el trabajo del europeo ha sido muy sólido vuelve a poner al Copresidente de Chivas en la posición de no darle mucho crédito a su opinión.

Luego de lo ocurrido aquella noche del 11 de febrero en Columbus, Ohio, todos deberemos seguir la primera recomendación que hace un psicólogo durante la consulta: antes de tomar decisiones, hay que poner la cabeza en un cubo de hielo. Seguramente, no hay un solo mexicano que no haya amanecido el jueves siguiente con el estomago revuelto y el hígado inflamado por el coraje que provocó ver  no sólo el resultado, sino la forma en que, una vez más, Estados Unidos superó a México con relativa facilidad.

Y con toda razón, las voces de linchamiento se alzan y se seguirán alzando sobre el sueco Sven-Göran Eriksson, quien en 8 meses no ha sido capaz de transformarle el rostro a la Selección Nacional. La misma actitud, la misma indolencia y los mismos errores siguen siendo factores protagonistas en el desempeño dentro de la cancha, como ha ocurrido, dirán lo más duros, a lo largo de los últimos 80 años de la escuadra nacional.

Pero es allí donde deberá caber la cordura en quienes deben de tenerla. A pesar de la frustración y el enojo de más de 50 millones de mexicanos, el futuro y las decisiones en torno a uno de los productos más conocidos y rentables de nuestro país, recae en no más de 10 cabezas, que son los que dirigen y determinan que se hace y que no se hace con el "equipo de todos los mexicanos".

No hay absolutamente ninguna duda de la alta responsabilidad que tiene Eriksson en el desempeño del equipo mexicano, pero muy bien vale la pena hacerse la pregunta y analizarla con tiempo y objetividad: ¿es el entrenador el único responsable de lo que se vive en los últimos tiempos con la Selección Mexicana? Si se opta por lo que hoy exigen a pecho abierto millones de personas, que es correr a Eriksson ¿está listo, analizado y aprobado un plan B con la persona indicada para darle la vuelta a la realidad de nuestra Selección que es, mejor dicho, una triste costumbre?

Si se opta por el cese del europeo, que determinaciones se asumirán con los jugadores europeos que, al final del día, son los responsables en gran medida de lo que ocurre en la cancha. Porque nos guste o no, Eriksson no tiene la culpa de que las múltiples fallas que se dan en el terreno de juego –caso concreto las conocidas corrientadas de Rafael Márquez-. Aunque el planteamiento y la ubicación de los jugadores lo decide el entrenador, él no tiene la culpa de que en México lo último que se trabaja es el aspecto físico atlético y que esa ha sido una de las grandes ventanas que ha aprovechado, entre otros, Estados Unidos para dominar a México en lo años recientes.Está claro que ni Eriksson ni algún otro entrenador ha sido capaz de provocar un cambio de actitud y mentalidad en el futbolista mexicano, ni hacerlos entender que el dinero y la comodidad con la que lo ganan los hace mejores que otros.

Que duro ha sido para el futbol mexicano el darse cuenta que la exportación de jugadores a Europa no era el único paso que necesitaba nuestro país para brincar los escalones que los separan de los primermundistas. Y que triste es darse cuenta también, que ni siquiera viviendo en las mejores Ligas y codeándose con las grandes estrellas, el futbolista mexicano ha podido cambiarse el chip mental.

¿Qué hacer para darle la vuelta al futbol de este país? Que difícil pregunta. Hoy seguramente nadie tiene una respuesta clara, porque, además, la rabia de ver como siguen haciendo las cosas en la cancha nubla más las ideas.

Si bien es cierto que la Eliminatoria no está en riesgo aún y falta un largo trayecto por recorrer, es momento que los dueños de este negocio, se tomen un tiempo prudente para analizar, proponer y decidir que harán con la Selección Nacional. Pero insistir, como los médicos, antes de actuar dejen que la sangre baje y la cabeza esté fría. A ver si así, pueden tomar la decisión acertada

Ni tan exagerados los aplaudidores como Vergara ni tan drásticos como los que piden el cese sin pensar que hacer a futuro con la Selección Nacional.

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