';Ojala algún día cambiemos';

Cuando el debut de México en el Hexagonal Final rumbo a Sudáfrica debiera ser el factor que uniera al mundo futbolístico en torno a la Selección Nacional para ir enteros física, futbolística y...

Cuando el debut de México en el Hexagonal Final rumbo a Sudáfrica debiera ser el factor que uniera al mundo futbolístico en torno a la Selección Nacional para ir enteros física, futbolística y mentalmente a enfrentar a "nuestro gran dolor de cabeza", se suscitan una serie de hechos que lo único que han logrado, una vez más, es generar el ya clásico ambiente raro en torno a la Selección  Nacional.

Nuestra inherente capacidad para protagonizar la famosa historia de "los cangrejos en la cubeta" vuelve a surgir en el momento menos oportuno. Un hecho que en estos momentos no tendría que llevar relación alguna alrededor de nuestra máxima representación futbolística, se ha convertido en una bandera para expresar cosas inexplicables.

El cese lamentable de Javier Aguirre como técnico del Atlético de Madrid se ha convertido en la bandera de miles de mexicanos –incluidos periodistas- para suplicar para que México sufra una estrepitosa goleada el próximo 11 de febrero. La razón de este deseo, manifestado indirectamente ante la opinión pública en algunos medios de comunicación, es que la lógica indicaría que con una derrota humillante, será despedido el sueco Eriksson y llegaría de nueva cuenta como salvador el "Vasco" Aguirre.

Seguramente los mexicanos seremos de los pocos en el mundo que con tal de que se vaya el que no nos gusta, el que no nos cae bien o el que, simplemente, este arriba o al frente, estemos ansiosos porque a nuestra representación le vaya muy mal. Y esto no nada más ocurre en el futbol, es una terrible característica en todos los ámbitos del deporte, la política, la economía, etc.

No es pretensión  defender en ningún sentido a Eriksson, a jugadores o mostrar un falso nacionalismo, porque es innegable también que hay un sinfín de situaciones que deben corregirse si en verdad aspiramos a tener un futbol y una Selección de primer mundo, pero todas esas fallas no deberían de ser suficientes razones para desear que a nuestra representación le vaya mal.

En el aspecto futbolístico, no hay ninguna duda de que la escuadra mexicana  con sus actuaciones ha acrecentado las dudas sobre su desempeño, y la enorme obligación que tienen el técnico y jugadores es revertir este sentimiento con su actuación del próximo miércoles en la congeladora de Columbus.

Pese a todo el ambiente en su alrededor, ojala Eriksson sepa transmitir los conceptos y la confianza necesaria en su equipo y hacerles entender que el primer paso del éxito se da desde la mente. Falla que siempre nos ha caracterizado a los mexicanos, pero que algún día deberemos de ser capaces de corregir. Ojala sea la próxima semana.

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