El descenso

Salvo dos o tres equipos que son los que le ponen la alegría, el buen futbol, los triunfos e, inclusive, los buenos goles, con el formato con el que se juega actualmente (17 fechas y Liguilla), el...

Salvo dos o tres equipos que son los que le ponen la alegría, el buen futbol, los triunfos e, inclusive, los buenos goles, con el formato con el que se juega actualmente (17 fechas y Liguilla), el futbol mexicano se caracteriza por no provocar mayores pasiones a lo largo de casi toda la fase regular.

Pero donde la tensión y el nerviosismo son sentimientos indesprendibles, es en los equipos que protagonizan la ardua batalla, no por el título ni por levantar la copa, sino la que les permitirá mantenerse en la máxima categoría del futbol mexicano, que, contrario a lo que muchos piensan, implica muchas más cosas que sólo el poder jugar en la única categoría que importa en México, muy lamentablemente.

Necaxa, Puebla, Tigres, Tecos e Indios –hasta hoy los involucrados en la zona del infierno- tienen ante sí 10 batallas que librar para ganar "su propia guerra" y no provocar lo que bien podría ser una "tragedia" para su institución, pero también para las ciudad que les da cobijo.

Lejos de pensar que el descender representa sólo el perder su sitio dentro del "glamouroso" circo del futbol, los clubes implicados (dueños, entrenador y jugadores) deben entender que están jugando el futuro de cientos de personas que viven alrededor de ellos y que, ante la recesión económica que vive el país, perder el empleo sería una verdadera tragedia.

Y es que quizá pocos han dimensionado lo que en esta época de crisis representa el futbol, como producto y forma de vida, para cientos de familias en cada una de las ciudades.

Independientemente de que alguna de las plazas implicadas en la quema del infierno consume -tal vez- en "exceso" el futbol, como lo es la de Monterrey (por lo que reciben a cambio de sus dos equipos), hoy cualquiera de las ciudades que suspiran por no irse a la Primera "A" tienen en duda para el ciclo 2009-2010 un flujo de, al menos, entre 50 y 60 millones de dólares anuales alrededor de ellos.

En esta cifra hay que incluir desde el valor de la franquicia, derechos de televisión, patrocinadores, sueldos del equipo y personal que labora en la institución, hasta de lo trabajos directos e indirectos que genera (vendedores dentro y fuera del estadio -formales e informales- y de los que de alguna u otra forma venden productos relacionados al futbol y, especialmente, de su equipo alrededor de la ciudad o el Estado).

Tal vez quienes conforman estos equipos no alcanzan a comprender la problemática que tienen ante si por estar totalmente enfocados a salvar a su equipo y sus siempre atractivos contratos, pero si entendieran que el futbol es mucho más que sólo lo que pasa cada semana dentro del rectángulo de pasto, seguramente su actitud, entrega, ambición, coraje y dedicación sería diferente.

Como siempre el generalizar es la peor de las actitudes y dentro del mismo "nada envidiable" grupo de los cinco equipos que hoy están en la zona roja, hay quienes muestran partido a partido (igualmente, quizá también pensando solo en su bienestar) las ganas de mantener a su equipo en la Primera División

Pese a la discutible postura de acusar frecuentemente "campañas en su contra" de federativos o árbitros, la actitud del Puebla de La Franja e Indios de Ciudad Juárez en cada cotejo es de aplaudirse y con sólo ver como corren y pelean, seguramente más de un aficionado que no sea seguidor de ellos quisiera que se salvaran.

La batalla por el no descenso está cada día más emocionante. Muchas cosas están en juego. Aquel que entienda lo que defiende dentro de la cancha, seguramente saldrá bien librado al final de las 17 fechas.

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