Pongamos otro ambiente

Entre más se acerca la hora, más nervioso y más tenso se siente el ambiente en el medio futbolístico. Los últimos antecedentes de la Selección Nacional dentro de la cancha, la visita del hasta hoy...

Entre más se acerca la hora, más nervioso y más tenso se siente el ambiente en el medio futbolístico. Los últimos antecedentes de la Selección Nacional dentro de la cancha, la visita del hasta hoy único equipo en la historia en salir victorioso en un partido oficial eliminatorio de nuestro país y la falta de capacidad de todos los involucrados para asumir su responsabilidad por la "crisis deportiva", han dejado uno de los peores escenarios para un duelo de la máxima representación futbolística.

Lo sucedido en los últimos 8 días, hace pensar que efectivamente todo mundo vive apabullado por el temor, en lugar de plena confianza.

Hasta el sueco Sven-Göran Eriksson ha caído también en esta burbuja y en lugar de ser el primero en buscar transmitir seguridad y fe en lo que está haciendo, a lo único que se ha dedicado a declarar es que sabe que su futuro se juega en los dos siguientes duelos clasificatorios.

¡Mal! Muy mal el que a unas horas todo mundo empiece a hablar de más y a provocar reacciones, tanto en los medios de comunicación, como de los propios futbolistas. ¿Qué tiene que andar abriendo la bocota el "supuesto" gran líder de la Selección, Rafael Márquez, para criticar al futbol mexicano y acusar a la prensa de ser los culpables principales del momento que se vive, cuando su actitud ha dejado mucho qué desear en las últimas actuaciones?

¿Qué provocó Márquez con ello? Primero, que Cuauhtemoc Blanco, alejado de esta "crisis" arremeta contra él, dejando entrever que le ha faltado carácter para sobreponerse a los malos momentos. Y, segundo, que algunos colegas reporteros, busquen desquitarse de lo dicho por el michoacano. Para muestra lo ocurrido este miércoles al finalizar el entrenamiento de la Selección.

Muy desafortunada, en todos sentidos, la escena que provocó Nery Castillo en la conferencia de prensa. Razones fundamentales para no ponerse a pelear con periodistas debió pensar antes de retar casi a golpes a algún presente: no tiene jerarquía de líder para asumir esa posición, su nivel de juego ha sido paupérrimo en el último año con la Selección y para su mala fortuna, el periodista tendrá siempre la última palabra en un pleito de esa naturaleza.

En descargo a favor de Nery, hay que decir que muchas veces los reporteros carecemos de capacidad para plantear bien una pregunta o una crítica, y que, efectivamente, somos amantes de los chismes, los rumores y de allí nos agarramos para buscar "generar" la nota.

Y los que laboramos en la prensa no podemos quitarnos la responsabilidad que nos corresponde por el ambiente que se ha creado a unas horas de los duelos 2 y 3 eliminatorios. Seguramente Castillo no mintió al decir que en otros países quedan boquiabiertos cuando leen o escuchan como la prensa mexicana se ha especializado en escribir muy mal de la Selección y de su entorno, en muchas de las veces con temas totalmente intrascendentes.

Quizá los medios estamos confundiendo el quién y el como se maneja el futbol en México con el pretender que los resultados y los fracasos se incrementen para tener motivos que nos "autorice" atacar a todo el que ose pertenecer al medio del futbol y sus representaciones.

Es cierto el dicho de que "Tenemos el país que merecemos". Lo mismo ocurre en el futbol. Si pudiéramos tener, en general, un poquito de mayor positivismo en nuestro pensamiento y, por consecuencia, en nuestra forma de actuar, seguramente nuestra realidad sería un poco o un mucho mejor.

Pese a los malos manejos y decisiones de los federativos, a lo que diario leemos y escuchamos en los medios, a las decisiones y pobreza de resultados de Eriksson y a uno que otro jugador "comodino" que viste la playera verde, ¿porqué no, aunque sea en estas 48 horas previas al partido contra Costa Rica, dejamos a un lado ese sentimiento de rencor hacia nuestra propia Selección y tratamos de provocar un ambiente totalmente adverso y que verdaderamente pese a los costarricenses, para que dejen de creer que jugarán como en casa?

Que no se nos olvide como dolió aquel 2001. Supongo que nadie querrá volver a sentirlo.

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