Es ahora o seguir sufriendo

Hablando del momento del Tri

En este espacio siempre se ha pregonado porqué sean los proyectos los que rijan los tiempos y las decisiones de pantalón largo dentro del futbol y no las presiones e intereses ajenos o externos a ellos lo que pongan la “agenda” de los directivos. Así debe de ser y así se manejan las grandes empresas. A veces los comienzos de los proyectos exitosos inician de manera lenta o sin mucha estabilidad y generan pequeñas “crisis”, pero conforme el tiempo pasa, se van consolidando con base en los resultados que, al final de todo, es lo único que da cuenta si se va por el camino correcto o no. La derrota, pero sobre todo la forma de anoche en Tegucigalpa, parece haber marcado el destino del proyecto llamado “Sven-Göran Eriksson” en la Selección Nacional. Lamentablemente y muy a pesar de quienes piensan en trabajos a largo plazo, es un hecho que llegó el momento de tomar una decisión, pero no de quienes despachan en las oficinas de la FEMEXFUT, sino de los que toman verdaderamente las decisiones. Es el momento de pensar si tiene que ser ahora el cambio de rumbo para la Selección Nacional o mantenerse con el mismo Capitán del barco, que como pocas veces, tiene en real peligro la obtención del boleto a la justa mundialista del próximo año. Pero ¡ojo!. El cambio de rumbo no quiere decir darle las gracias solamente al técnico, porqué ha quedado claro a lo largo del tiempo la problemática de la Selección Mexicana no son los entrenadores que la han dirigido, sino toda la estructura que rodea al producto deportivo más importante que tiene nuestro país. La posibilidad de no calificar a la Copa del Mundo sigue pareciendo improbable para cualquier mexicano, por el alto número de boletos que otorga esta zona y porqué la estructura física y económica en México es infinitamente superior a casi todos los rivales, pero tras el tropiezo y su forma, hoy como en aquel lamentable caso del 2001 con el siempre admirado Enrique Meza, la posibilidad de no acudir a Sudáfrica es, tristemente, viable. El proyecto que encabezan Justino Compeán y Decio de María no tiene ninguna solidez y, mucho menos, resultados. En juego de palabras: el técnico Sven-Goöran Eriksson es el responsable del mal paso del equipo, pero Compeán y de María son los responsables de toda la responsabilidad que tiene el entrenador en los resultados de la Selección Mayor. Ajeno al timonel europeo, los fracasos de las selecciones juveniles mexicanas son responsabilidad directa del Presidente y Secretario General de la FEMEXFUT. A nadie tiene que molestar ni sorprender que se pongan en tela de juicio los puestos más importantes de la Federación. Así ocurre en cualquier empresa de negocios y, como cualquiera de ellas, todo se base en rendimiento y productividad. En un balance de 3 años tras la conclusión de Alemania 2006, el resultado del proyecto que dirigen Justino Compeán y Decio de María es totalmente reprobatorio y, por lógica, tienen que dejar sus cargos. Hay una sola verdad tras tres partidos de la eliminatoria definitiva. Sven no es ya el técnico ideal para la Selección y sus objetivos, pero no es el único responsable. Si se tiene que ir, tienen que acompañarlo sus aún jefes.

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