Nuestro consuelo: nada es para siempre

Nadie podrá negar que el futbol mexicano atraviesa, al igual que la economía de su país, una de las peores etapas de las que se tenga memoria.

Nadie podrá negar que el futbol mexicano atraviesa, al igual que la economía de su país, una de las peores etapas de las que se tenga memoria. En el tema específico de este deporte, cuando todo el medio futbolístico supusimos que -hace poco más de tres años- por el hecho de contar por primera vez en la historia con más de 10 jugadores militando en el futbol europeo le iba a permitir a la representación nacional por fin alcanzar niveles de excelencia a nivel continental y colocarse un paso atrás de las grandes potencias, duro ha sido el golpe de toparse con la realidad. Salvo Rafael Márquez, quién ha conseguido brillar de manera continua en su estancia europea, han sido solamente destellos de algunos elementos que se han exportado al Viejo Continente. Sin embargo, a diferencia de muchos jugadores de otros países a los cuales dejar su tierra les permite madurar, crecer y convertirse en pilares de su Selección, ninguno de los "europeos" mexicanos ha logrado asumir el rol de un gran líder al enfundarse la playera verde del Tricolor. Pero ese ha sido sólo uno de los grandes eslabones de la pesada cadena que hoy arrastra el futbol mexicano a nivel Selección y que la tiene hundida en una de las peores "crisis", no solamente de resultados, sino de liderazgo, credibilidad, imagen y aceptación de la opinión pública (ya ni se diga de la prensa deportiva mexicana). A esa falta de hombres de "peso" que influyan en el rendimiento de la Selección, hay que sumarle la cantidad de errores que se cometen en el torneo casero. Las decisiones que se han tomado en todos sentidos desde hace casi una década (planeación estratégica, formación de jugadores, calendarización, nuevos socios, inversiones, etc.) tienen a la Liga Mexicana, igualmente, en una "burbuja" de mediocridad que poco a poco se ha ido reflejando en las taquillas de los estadios (salvo excepciones). Por ello no sorprende en lo absoluto la noticia de que México descendió varios lugares en el complicado ranking de la FIFA, que lo ubica en la pobrísima posición más allá de los treinta primeros sitios. Todo lo que sea a nivel deportivo, ya no provoca mayor impacto en los que estamos dentro o rodeando al futbol mexicano Pero lo que es increíble es que tampoco causó revuelo -ni mucho menos- la información que dio a conocer esta semana la OCDE que confirma que dinero sucio involucrado con el narcotráfico, la corrupción y el lavado, está inmerso en varios países, entre ellos México.      ¿Está tan desprestigiado del futbol en México que ya nada nos sorprende? ¿Qué necesitamos ver, escuchar o leer los mexicanos para que verdaderamente nos provoque una expresión distinta a la indiferencia? Lo peor que le puede pasar al futbol mexicano y a quienes lo dirigen es que día a día vaya creciendo esa postura entre los aficionados. Lamentablemente es difícil pensar que los medios de comunicación asumamos la misma conducta, aunque, tal vez, podría ser una buena arma en busca de los cambios que se requieren para salir de este "aburrido y mediocre" futbol mexicano. Javier Aguirre hoy es el que decide, pero no es el responsable de lo que pasa, al menos, no el principal ni el primer. Han sido tantos los que han provocado este deterioro futbolístico que 10 páginas no serían suficientes para poner cada uno de los nombres. Y, claro está, en ella tendríamos que aparecer muchos de los que tenemos la posibilidad de colaborar en un medio de comunicación e, incluso, aficionados. A diferencia del tema económico, la gravísima turbulencia futbolística que se vive en México sí fue provocada por los mexicanos. Sí somos los responsables directos de tener a nuestra máxima representación sumando meses y meses "arrastrando el prestigio" por donde se pare. ¿Cuanto más durará este lapso "cuasi oscuro" del futbol mexicano? Ojalá exista alguien que pronostique no mucho tiempo más. El único consuelo en el cual popdemos recargarnos es que nada es para siempre. Ojalá Javier Aguirre sea el responsable directo y principal del resurgimiento del Tricolor a nivel internacional. Ojalá que México pueda empezar a salir de su "grave crisis" en la Copa de Oro que arranca este fin de semana.

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