El &#039juego limpio&#039, la utopía de moda

Apenas van dos jornadas transcurridas del torneo mexicano y salvo muy gratificantes excepciones, tristemente todo hace parecer que no habrá nada diferente a lo que venimos viendo torneo tras torneo.

Apenas van dos jornadas transcurridas del torneo mexicano y salvo muy gratificantes excepciones, tristemente todo hace parecer que no habrá nada diferente a lo que venimos viendo torneo tras torneo. Más allá de los inicios alentadores de Toluca y Pachuca (nada nuevo que sean protagonistas) y de que pudieran surgir algunos nombres de jóvenes mexicanos con tamaños para consolidarse en Primera División, no hay visos de que algo distinto pudiera sorprendernos en este segundo semestre del 2009. Por el contrario, tras los sucesos ocurridos en estas dos primeras semanas, lamentablemente sólo queda claro que nuestra liga dista mucho de ser ejemplar y que pese a los aislados esfuerzos por mejorar las condiciones y la equidad, la misma estructura y la naturaleza de su conformación no lo permitirán. Es alarmante la falsedad que prevalece en muchos aspectos dentro y fuera de la cancha en el futbol mexicano. Apenas 15 días antes del inicio del Apertura en una especie de "pacto de sangre", todos los involucrados se comprometieron a respetar un "acuerdo de no agresión" propuesto por quién sabe quién pero aceptado por todos. En la mismísima primera jornada rompieron su palabra más de un jugador y los entrenadores de Toluca y Chivas, cuando menos. De igual forma, quién sabe por iniciativa de qué personaje o personajes, de repente en el medio futbolístico no se habla de otra cosa que del "famoso Fair play". Llevamos dos semanas hablando de si "éste" o "aquel" jugador es digno de portar la bandera del juego limpio por su comportamiento en la cancha. ¿Fair play en México? ¿Cómo aspirar a que prevalezca el verdadero juego limpio en la cancha si desde la propia estructura no se cumple con reglas mínimas básicas? ¿Podrá algún día el futbol mexicano ser real abanderado de este concepto cuando quienes toman las decisiones lo hacen pensando más en las ganancias económicas que en el avance futbolístico o cuando los dos medios de comunicación más importantes del país son "juez y parte" y de sus oficinas salen las decisiones más importantes? ¿Pretender juego limpio en la cancha cuando los dueños o directivos son promotores de los dobles contratos, cuando acuerdan su tan famoso "pacto de caballeros" para evitar que alguien se les salga del redil o cuando se involucran con representantes para hacer "negocios" a costa de sus obligaciones? ¿Exigir Fair play cuando el propio ente juzgador (Comisión Disciplinaria) puede desdecirse de sus propias decisiones y cambiarlas en menos de 24 horas y en la que lejos de alcanzar mayor justicia, sólo la eliminan? Caray, entre más hablamos en los medios de comunicación de este concepto, más lejana parece la posibilidad de practicarlo en México. De hecho, la propia naturaleza del futbol y, sobre todo, sus reglas actuales, parecen ser los primeros obstáculos. En la actual discusión sobre este concepto, dónde quedan los medios de comunicación y quienes en ellos trabajamos y también dónde quedan los aficionados. Sería muy importante que los que estamos fuera de la cancha y sus oficinas también valoráramos nuestras conductas. Con sus muy plausibles excepciones, es muy triste tener que reconocer que no estamos listos para practicar el Fair play. Quienes estamos involucrados de una u otra forma en el futbol mexicano, tenemos vicios demasiado arraigados en nuestro ser. Aunque es un concepto lleno de bondad, hoy para México "el juego limpio" sigue siendo una utopía.

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