Momento de la reconfirmación

No hay ninguna duda que hoy día el ambiente y sentimiento de los mexicanos con respecto a la Selección Nacional es diametralmente opuesto a lo que se vivía en aquellos tristes momentos con Eriksson.

No hay ninguna duda que hoy día el ambiente y sentimiento de los mexicanos con respecto a la Selección Nacional es diametralmente opuesto a lo que se vivía en aquellos tristes momentos bajo el mando del sueco Sven-Göran Eriksson cuando Honduras le puso un "baile" imborrable la noche del pasado 1 de abril. Además de su carisma natural, la llegada de Javier Aguirre inyectó una dosis fundamental de confianza y, aunque comenzó su dirección con una derrota en El Salvador, afortunadamente ha sabido levantar un barco casi hundido y hoy tiene a México de nueva cuenta en la pelea por la calificación a Sudáfrica 2010. Y aunque la nube oscura que opacaba al cielo mexicano hace apenas unos meses ha casi desaparecido, también es muy cierto que durante los tres partidos dirigidos en el Hexagonal, el "Vasco" Aguirre no ha logrado ningún resultado fuera de lo contemplado y de la lógica (ganó los dos juegos en casa y perdió de visita con el equipo de Carlos de los Cobos); por supuesto que la victoria sobre Estados Unidos tuvo un significado mucho más amplio que simplemente los 3 puntos. El próximo sábado Javier y su equipo tendrán ante sí la oportunidad de dar un golpe de poder que pudiera ser contundente y definitivo en esta recta final del torneo clasificatorio. No sólo porque ganar en San José implicaría ponerse a un solo punto del líder del Hexagonal y en camino a la calificación, sino porque reconfirmaría lo que ya se vio en la pasada Copa de Oro: después de varios meses de mediocridad, la Selección Mexicana estaría de regreso en la cima de la CONCACAF, lugar donde siempre tiene que estar por todo lo que implica la estructura e infraestructura que se tiene en nuestro futbol. La pésima cancha, el ambiente y en general todo el entorno que se viva en el Estadio Ricardo Saprissa no pueden traducirse en pretextos o justificaciones para el equipo mexicano. Desde luego que nadie podrá negar la enorme dificultad que implica visitar a un equipo como el de Costa Rica, donde acumula una larga lista de partidos sin derrota. La polémica –a veces sin mucho sentido- del por qué se convoca o deja de convocar a determinado jugador, la eterna desconfianza que siempre existe en el entorno mexicano y la racha de partidos invicto de Costa Rica en duelos oficiales en su territorio, tienen que pasar a cuarto o quinto nivel de relevancia para el estratega mexicano.   El del sábado es el partido que se tiene que ganar para acabar con las especulaciones sobre la calificación y el nivel del futbol mexicano. Hasta hoy, sin resultados sorpresivos en la Eliminatoria, Javier ha reconfirmado que es el hombre ideal para el banquillo mexicano, pero una victoria ante Costa Rica y de visitante, le daría la autoridad absoluta para callar a todos aquellos que convocatoria tras convocatoria quieren siempre encontrarle los defectos o los errores en sus decisiones. La victoria es posible, al menos es en lo único que tiene que pensar el equipo mexicano, con todo y lo duro que sea Costa Rica.

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