Más sabe el diablo por viejo…

Por alguna extraña situación, en el deporte de México es mucho más fácil o, mejor dicho, menos complicado, tener buenos resultados y alcanzar los más altos objetivos.

Por alguna extraña situación, en el deporte de México es mucho más fácil o, mejor dicho, menos complicado, tener buenos resultados y alcanzar los más altos objetivos cuando no se le ubica en una posición de "favorito". La presión, los reflectores de la prensa o el asedio de los aficionados generalmente se convierte en un peso emocional y mental que muchos no saben manejar y termina siendo el mayor rival o la principal causa de tropezar antes de llegar a la meta establecida. Tras seis fechas del Bicentenario 2010, el Guadalajara acapara toda clase de elogios y halagos por su maravilloso e histórico arranque. ¿En qué se traducirá este perfecto inicio? En que cada jornada que pase, la presión irá en aumento en torno a ellos por la condición de gran favorito que le impondrán para ceñirse la corona. Pero mientras todos los ojos voltearán semana a semana a Guadalajara, hay quienes sin contar más que con el apoyo de "su" público y "su" prensa, van en silencio logrando resultados que nadie hubiera esperado hace tan sólo unas semanas atrás. Cuando el Presidente Ulises Zurita anunció a principios del pasado mes de Septiembre que Carlos Reinoso se convertía en el nuevo estratega de los Gallos Blancos del Querétaro en sustitución de Héctor Medrano, pocos aplaudieron la decisión, pero fueron muchos los que expresaron sorpresa e incertidumbre ante tal designación. ¿Por qué entregarle el equipo destinado a la pelea por permanecer en la máxima categoría a un técnico cuyos mejores tiempos y resultados en Primera División se dieron hace más de 10 años y que, más allá de eso, pareciera no estar adentrado en el futbol cancha que se practica en este final de la primera década del Siglo XXI? La apuesta de Zurita parecía en exceso arriesgada, teniendo en cuenta que no es una institución con una solidez  financiera que le permitiera gasto sin límite para reforzar el equipo con hombres de experiencia que cobijaran, de cierta forma, la "inactividad" de su nuevo conductor. ¡Vaya cachetada con guante blanco la que ha dado Carlos Reinoso!   Bien dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Es justamente lo que ha demostrado Reinoso en los 17 juegos que lleva dirigidos con los Gallos. El 56 por ciento de efectividad que tiene hasta ahora en el banquillo queretano no pueden "cargársele" a la casualidad.   Quienes lo conocen bien, dicen que el secreto de Carlos Reinoso esta, sobre todo, en el vestidor. Que desde su mente y sus palabras comienza el éxito de su equipo. Inteligente, intenso, buen comunicador y el innegable conocimiento de este deporte han provocado una posición casi increíble en esta primera tercera parte del Bicentenario 2010. Como buen hombre de experiencia, ha sabido exprimir hasta el último gramo de talento y sudor a sus jugadores, que por cierto, ninguno de ellos carga con la etiqueta de "figura" o "superdotado". Para muchos el tercer lugar general y las cuatro victorias en seis fechas es motivo de estar "boquiabierto". Es muy probable que ni siquiera los que forman parte del club hayan imaginado estar viviendo este "sueño". Jugando bien, ganando, gustando y metidos en una privilegiada tercera posición por encima de tantos clubes con doble, triple o cuádruple presupuesto y figuras. Gracias a Reinoso, más que al triste desempeño de los Indios de Ciudad Juárez y de otros clubes, los Gallos Blancos tienen casi asegurada su permanencia en la máxima categoría. Habrá que ver hasta dónde el colmillo largo y retorcido del "Maestro" Reinoso los puede llevar en la liga. Podría ser su año de ensueño.

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