Errores que preocupan

Durante décadas, el futbol mexicano y la Selección Nacional han luchado por superar diversas carencias físicas y técnicas en busca de ponerse a la par de las potencias futbolísticas.

Durante décadas, el futbol mexicano y la Selección Nacional han luchado por superar diversas carencias físicas y técnicas en busca de ponerse a la par de las potencias futbolísticas. Ha sido por épocas que nuestro país ha contado con futbolistas muy talentosos en diversas posiciones que superan a la población general de futbolistas. Sin embargo, salvo sus raras excepciones, históricamente México ha sido cuna de extraordinarios porteros que han brillado con intensidad tanto a nivel liga local, como defendiendo los colores de la Selección Nacional. México ha sido incapaz de superar los Octavos de Final de de las últimas 4 ediciones de Copa del Mundo, por diversos factores, pero prácticamente en ninguna de ellas, quien cuida la portería ha sido factor en las eliminaciones. Incluso, si hiciéramos un balance de todas las Copas del Mundo, realmente los porteros en escasas ocasiones han sido protagonistas "en contra" de los intereses de la escuadra verde. Lo ocurrido anoche en La Comarca lagunera ha permitido abrir, una vez más, la polémica de si Guillermo Ochoa, con todo y su historial deportivo, es el indicado para caminar junto con la Selección Nacional en la búsqueda, no sólo de ese famoso quinto partido, si no de verdad lograr un resultado histórico en Sudáfrica. Memo Ochoa llegó hace ya casi 7 años a la titularidad del América para convertirse no sólo en el indiscutible del 11 americanista, sino en la gran figura que tanta falta le hacía a ese equipo para suceder a Cuauhtémoc Blanco como el ídolo y la gran figura mediática del América ante sus millones de aficionados. Portero de buena presencia y con condiciones técnicas importantes pero quizá sin el mejor físico para la posición. Carismático como pocos, ha vivido ya las mieles de un campeonato, pero también de los peores años de América en su historia. A Memo Ochoa con América se le ha recriminado poco, pero hay un punto que la crítica le señala y no le perdona cada vez que lo hace. Es notoria la inseguridad que transmite cuando sale en busca de un balón elevado, situación que ha costado goles a las Águilas. Sin embargo, en honor a la verdad, el error que cometió ante Corea del Norte y que permitió el empate momentáneo de los asiáticos es un negrito en el arroz en su trayectoria en este tipo de jugadas. Quizá por arriba a muchos genere dudas, pero nadie podrá cuestionar su gran calidad en este tipo de jugadas, por abajo o de larga distancia. Esa pifia ha servido para generar, como hace mucho no ocurría, la sensación de que quizá México no va con el mejor guardameta posible, porqué más allá de los gustos personales, el escenario de ayer fue una dura prueba para Ochoa por la presión que le pusieron los de La Comarca con el grito de "Oswaldo...Oswaldo". Tal vez esa presión puede compararse con la que se vive en un partido de Copa del Mundo. A Javier Aguirre difícilmente se le ha visto cambiar una convicción por alguna pifia de esta naturaleza. A menos de 90 días del partido inaugural ante los anfitriones, hoy la portería parece 100 por ciento segura para Guillermo Ochoa. Javier Aguirre tendrá la última palabra.

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