Daniel el mercenario

El futbol genera tal pasión, que los aficionados a este deporte son capaces de soportar casi cualquier cosa. Es una generalidad en todo el mundo.

El futbol genera tal pasión, que los aficionados a este deporte son capaces de soportar casi cualquier cosa. Es una generalidad en todo el mundo. Los seguidores de este deporte pueden perdonar fracasos, decisiones equivocadas de los directivos, errores de los jugadores y hasta las burlas de los rivales y, aún así, siguen fieles a la causa de los colores del equipo de sus amores. En México, la afición de los Tigres de la UANL es la más clara expresión de lo que representa la palabra “pasión”. Años y años de sufrimiento y de entrega a cambio de unos cuantos destellos de felicidad y, aún así, los llenos en el Universitario están garantizados cada quince días. Luego de tantos fracasos soportados y desilusiones vividas, la pregunta que hoy habrá que hacerle a la afición felina es: En medio de la enésima crisis de resultados que los tiene hundidos en la mediocridad total total y en la antesala del descenso ¿Su pasión también les permitirá soportar la actitud mercenaria y anti ética del reinstalado técnico Daniel Guzmán y la deshonestidad de la Directiva que encabeza Santiago Martínez? Lo que ha hecho Daniel Guzmán en el equipo de Tigres es indigno y deshonesto. Contrario a lo que ha sido su trayectoria en general dentro del futbol, hoy Guzmán ha mostrado que no tiene el más mínimo respeto ni cariño por los colores de la institución para la cual ha trabajado en los últimos 10 meses de su vida y que está y sigue en Tigres únicamente por dinero. No solamente ha sido incapaz de conducir al equipo a la obtención de resultados positivos (35 por ciento de efectividad en 29 partidos dirigidos), también es evidente que el control del equipo se le ha escapado completamente de las manos y, por consecuencia, todo el entorno que rodea al club regiomontano. Lo vivido el pasado fin de semana en el Universitario es una clara muestra de ello, no solamente por lo ocurrido en la cancha con la séptima derrota del torneo y quinta en su propio estadio en lo que va del BIC2010, sino por las vergonzosas escenas en las tribunas. La violencia en las tribunas es el reflejo del descontento y decepción de la fiel afición felina por el trabajo de Guzmán. No es casualidad que haya sido la porra “oficial”  de Tigres, que recibe beneficios del técnico y la Directiva de Tigres, la que buscó a toda costa callar a quienes exigían la salida del técnico. La mediocridad manifiesta del equipo y la incapacidad evidente para sacarlos de allí, tendrían que ser razones más que suficientes para que un hombre que ha vivido toda su vida en este deporte entendiera que por respeto y agradecimiento al club que le ha dado de comer en el último año, tendría el deber moral de hacerse a un lado. ¿Por qué no se va dignamente Guzmán de Tigres?, en el entendido que así es el deporte y que a veces por más que se intente no hay resultados. No parece haber otra explicación más que por dinero. Por esperar a que sea la directiva la que decida correrlo y así, en lo que seguramente está estipulado en el contrato, recibir una muy importante cantidad de dinero por el concepto de “liquidación”. “Mercenaro” del futbol es en lo que hoy está convertido Daniel Guzmán. Si no es justificable la actitud “mercenaria” de Guzmán, mucho menos lo es la increíble decisión de la directiva de reinstalarlo 48 horas después de haberlo cesado. No hay explicación válida (¿quién cree eso de la continuidad en el proyecto?) para que el Presidente Martínez no haya respetado la opinión del socio más importante que tiene su equipo, la afición (la verdadera, no la pagada), que a gritos exige la salida de Daniel Guzmán. La gran fanaticada felina ha soportado todo durante años, ¿perdonará lo que hoy les están haciendo el técnico y su Presidente?.

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