América debería vestirse de ';blanco';

Los americanistas y anti americanistas están enojados con Cuauhtémoc Blanco, algunos no están de acuerdo con la última decisión del delantero en su carrera e injustamente le reclaman su falta de...

Los americanistas y anti americanistas están enojados con Cuauhtémoc Blanco, algunos no están de acuerdo con la última decisión del delantero en su carrera e injustamente le reclaman su falta de compromiso con el América.

La semana pasada hablé aquí de Cuauhtémoc Blanco para contextualizar el amor por una camiseta. Hasta hoy, sigo recibiendo correos contradictorios y de reproche por relacionar al americanista como un ejemplo de fidelidad en el futbol. A continuación, transcribo algunos para alimentar el debate en el que el americanismo parece estar enredado:

"¿Hablas de Cuauhtemoc Blanco cuando él  acaba de cambiar al America de sus colores por el ChicagoFire? ¿Se te hace eso lealtad?". Teresa Basoco

"Blanco también, alguna vez emigró del América en busca de mejora no sólo económica, también futboíistica cuando fue a España a jugar con el Valladolid". Hugo Eneas

"¿Se te olvidó que Cuau se fue con el Necaxa y el Veracruz y también jugó en España??? A Veracruz y al Necaxa lo "mandaron" de castigo, pero a España se fue por dinero, pero por su lesión, no la "hizo". ¿Y 2 milloncitos de dólares por irse a jugar a Chicago??? Yo no le veo lo fiel, y eso por no hablar de su vida personal, que si de infidelidades se trata............". Jorge López

Por lo visto, no muchos de ustedes creen que Cuauhtémoc Blanco es un jugador fiel al América. El que haya salido del equipo en 3 ocasiones, 2 de ellas en contra de su voluntad, no le resta lealtad. Las veces que se fue nunca le preguntaron si quería y siempre, debajo de la camiseta del Necaxa, del Valladolid, del Veracruz y de la misma Selección, Cuauhtemoc tuvo puesta la del América. Demostrando un gran cariño por el club que en aquellas ocasiones no imaginaba los niveles a los que llegaría su idolatría.

Nadie puede negar que en los últimos años, Blanco es el mayor referente del americanismo y en ocasiones se ha ido por encima del club en términos de idolatría, convicciones e identidad. Podemos estar de acuerdo o no en su forma de pensar y actuar, pero jamás podremos reprocharle su honestidad y entrega por su equipo de futbol. Blanco ha llegado a ser más auténtico que el mismo América, en tiempos donde las Águilas han perdido credibilidad y estilo, recurriendo a fichajes de extranjeros desconocidos y tomando decisiones que van en contra de su historia.

La grandeza de Blanco en América es tanta que ante su ausencia en los últimos juegos, su compadre Germán Villa que también lleva los colores en el alma, siempre motivado por  Cuauhtémoc , ha sacado adelante al equipo.

Blanco le ha dado todo al América y lo defendió a muerte en cada cancha que pisaron. Todos sus años, todas sus lesiones, todos sus escándalos, han formado parte de la historia de un club acostumbrado a estar en boca de todos y a generar ídolos.

Si se sigue hablando del América en ésta década y parte de la anterior, no es precisamente por su cantidad de títulos. Realmente es gracias a Cuauhtémoc Blanco que la identidad y estilo del americanismo se ha mantenido vigente. Me atrevo a pensar que quienes más lo van a extrañar serán los antiamericanistas, a quienes Blanco siempre enfrentó como un digno rival.

A finales de este torneo el América se quedará sin alma, sin voz, sin sabor, sin color, sin polémica, sin espíritu, sin estilo, sin personalidad, sin ídolo y sin blanco de polémicas.

Habrá menos antiamericanistas en el país, porque la razón más fuerte para odiarlo últimamente, ya no estará ahí; se terminarán las pocas declaraciones bravas que había durante la semana y las apuestas con Jorge Vergara; los árbitros se aburrirán en los partidos y no tendrán quién les discuta eufórico sus decisiones; difícilmente habrá alguien que se las vuelva a mentar con tanta pasión; Marco Rodríguez, perderá a su principal detractor y la Comisión Disciplinaria a su mejor cliente.

Esa lealtad y compromiso, es precisamente la hizo que el Chicago Fire lo escogiera para ser su gran figura. Porque saben bien que la gente que los apoyará, que comprará sus camisetas y que irá al estadio, no lo hará por ser aficionados naturales del Chicago Fire, sino miles y miles de americanistas, que tuvieron que emigrar a Estados Unidos para buscar una mejor vida y que en esa nueva vida, les van a regalar el corazón del América para que extrañen menos.

La verdad es que Cuauhtémoc Blanco es uno de los futbolistas más auténticos y originales de la historia del futbol mexicano. Leal como pocos y fiel a una causa como ninguno. El América pierde un brazo, una pierna, el hígado y el corazón con su salida y su inminente retiro. Detrás suyo no viene nadie ni hay nadie; Guillermo Ochoa es un porterazo y sobre quien caerá la responsabilidad del ídolo de la tribuna, pero jamás alcanzará  los niveles pasionales que Blanco era capaz de levantar.

Su salida es el primer eslabón de una serie de cambios más que anunciados en Coapa, donde se cocina un estrategia para recuperar el estilo y la pasión que Lapuente, Luis Fernando, Bilos, y Carignano les han arrebatado.

El regreso de los ídolos de los ochenta está cada vez más cerca y, algún día en la banca del Azteca, quizá también regrese Blanco, que como D.T. sería un espectáculo  fuera de serie.

Por eso, lo mejor que le puede pasar a un insípido América una vez que Cuauhtémoc se vaya, puede que sea vestir de blanco.

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