El Mundial de la esperanza…

África merece ser sede de una Copa del Mundo. Se lo ha ganado.

África merece ser sede de una Copa del Mundo. Se lo ha ganado.Siempre oímos historias de que el futbol es universal, de todos, que no distingue colores, razas ni clases sociales.

Desde hace tiempo y por conveniencia, en el  discurso de Joseph Blatter están incluidas las palabras "Mundial para África"; y a 3 años de haber sido elegida como sede y a 3 de que de inicio, han puesto en duda la palabra y capacidad de un país para organizarlo. Y no sólo eso, se han dado nombres de hasta 6 sedes alternas que podrían tomar el relevo en cualquier momento para así ejercer  presión y crear incertidumbre en su propia gente.

Por esta vez no debemos juzgar a Sudáfrica, es imposible compararlo con anfitriones pasados. Tampoco se pueden medir los avances de construcción y logística de la misma manera que se hizo con Alemania, porque la Copa no llegó ahí por méritos futbolísticos, ni por influencia de sus directivos, tampoco por compromisos con los grandes patrocinadores, mucho menos por decisión de las potencias mundiales. Se la prometieron desde hace tiempo, a cambio de 54 valiosos votos, que le han dado continuidad y más poder al hombre que manda en el futbol mundial, Blatter.

De estos 54 países que conforman el continente con mayor pobreza en el mundo, sólo hay uno que es capaz de realizar un Mundial: Sudáfrica. En FIFA saben bien que aunque es el país más remoto y lejano de África, es el más "europeo" o más bien, el único. Para apoyar su decisión supieron aprovechar la imagen del  máximo líder sudafricano, el más querido y admirado en el mundo: Nelson Mandela. Cuando fue anunciada Sudáfrica como sede, la imagen que dio vuelta al mundo fue la del ex-presidente sudafricano, con una gran sonrisa, la bandera de su país al fondo y sosteniendo entre sus manos con fuerza y pasión la Copa del Mundo. No hubo quién no se emocionara ni se conmoviera al verla. Sin cuestionar, la elección fue aceptada.

Es inevitable pensar en Sudáfrica sin que venga a nuestra mente la imagen de Nelson Mandela. Líder revolucionario, que abogó, luchó pacíficamente y liberó a su gente de la inhumana y atroz ley del Apartado (Apartheid, que a grandes rasgos, consistía en promover el desarrollo separado de las diferentes razas, bajo la dirección de la raza blanca, considerada superior).

Su lucha es aún más admirable, por el hecho de haber pasado 27 años de su vida encerrado, por causas injustas, en una de las prisiones más crueles del mundo en la Isla de Robben al sur de la Ciudad del Cabo. Hoy se ha convertido en un punto turístico, donde los guías son ex-prisioneros, compañeros de Mandela, y que a lo largo del tour se detienen en una pequeña celda de 4 por 4 que nunca tuvo cama, ese lugar en el que durante años se gestionó la libertad y dignidad de un pueblo entero.

Para mí, Sudáfrica es el país más contrastante en el mundo. Posee una de las mayores riquezas naturales y animales en el planeta. Es el principal productor de diamantes y de oro en el mundo, por lo que ha sufrido arrebatos y saqueos en sus minas por holandeses e ingleses. Tienen casi todos los ecosistemas, desde las mejores playas, montañas y lagos, hasta las extensas sabanas que presumen de tener a los "cinco grandes" (león, leopardo, rinoceronte, elefante y búfalo).

Además, el país está conformado por 26 tribus reconocidas y 11 lenguas oficiales. A lo largo de Sudáfrica puedes encontrar  ciudades europeas como Ciudad del Cabo y otras como  Johannesburgo, que tiene rascacielos estilo Nueva York, avenidas grandes similares a las de París, restaurantes de comida rápida como Chicago, tráfico como el del DF y violencia como Sao Paulo. Hay de todo. En el periódico nacional, puedes encontrar el anuncio del estreno de la última película de Brad Pitt y un par de párrafos más abajo, sorprenderte con una desgarradora noticia, la historia de una familia de Mozambique, que en el intento por emigrar a Sudáfrica, fueron atacados y despedazados por una manada de leones.

Yo estoy segura de que el Mundial del 2010 será en Sudáfrica. Que los trabajos van lentos, pero que con apoyo van a estar terminados a tiempo. Será un evento diferente a todo lo que hemos visto hasta ahora y tenemos que apreciarlo como tal, porque el continente entero se ha ilusionado y el país, a pesar de sus problemas políticos y sociales, trabaja a marchas forzadas para darle la oportunidad e ilusión a su gente de estar en los ojos del mundo. Ellos tienen su Cabo de la Buena Esperanza, donde los océanos se unen y los sueños se cumplen. 

En los últimos años, Sudáfrica se ha sentido abandonada, y aunque está muy lejos de México, con la Copa del Mundo nos sentiremos cerca de ellos.

"Hoy, el sueño de toda una nación se ha hecho realidad. Aunque algunos sudafricanos no tengan comida o trabajo, hoy tienen por fin esperanza. La FIFA ha declarado que apostar por África vale la pena. ¡Hoy es maravilloso ser africano!". Palabras de  Nelson Mandela después de conocer la candidatura.

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