Gracias Oswaldo

Gracias Oswaldo... por tus manos santas, que nos dieron grandes alegrías y que nos regresaron el alma al cuerpo, cuando un balón estaba a punto de provocarnos un infarto nacional y tú con un...

Gracias Oswaldo... por tus manos santas, que nos dieron grandes alegrías y que nos regresaron el alma al cuerpo, cuando un balón estaba a punto de provocarnos un infarto nacional y tú con un manotazo siempre atinado para darnos suspiros de alivio.

Por cientos y cientos de atajadas, innumerables, increíbles, insospechadas, impresionantes, indescriptibles.

Por haber sido rival del América y en ese proceso indirectamente obligar a Guillermo Ochoa a superarte.

Gracias Oswaldo… por aguantarte frente a millones las lágrimas de un hijo que había perdido a un padre horas antes de debutar en un Mundial.

Por demostrarnos la grandeza de un hijo.

Por ser un excelente padre para tus hijos y el marido perfecto.

Por demostrarnos que lo más importante de tu vida no es la Selección, ni las Chivas, ni el futbol, sino tu familia.

Gracias Oswaldo… por continuar la dinastía de Jorge Campos, a pesar de tener un estilo radicalmente opuesto y mantener la gran tradición mexicana de colocar entre los mejores del mundo a nuestros guardametas.

Gracias Oswaldo... por guardar la puerta de México con tanta fuerza y profesionalismo.

Por tus declaraciones que suelen salirse del típico formato, por tu verdad, sinceridad al hablar y nunca negar una entrevista.

Gracias Oswaldo... por hacer Campeón a las Chivas desde la portería.

Por convertirte en un catalizador de la tensión cuando las cosas se ponen difíciles y hay que dar la cara a los medios.

Por tus uniformes, los más elegantes del futbol mexicano.

Gracias Oswaldo... por recordarnos que antes de cada juego, de cada día de trabajo y al salir de casa, es bueno dar las gracias en una oración.

Por darle continuidad y esperanza al sueño de los niños, tus mayores fanáticos y para quienes has sido un ejemplo intachable.

Gracias Oswaldo... porque a pesar de la idolatría que millones te profesan, nunca perdiste el piso ni la cabeza, siempre mantuviste los pies en la tierra y las manos en nuestros corazones.

Gracias Oswaldo... por jamás haber protagonizado un escándalo, una nota amarillista o una ridícula polémica.

Gracias Oswaldo... por la Confederaciones, las eliminatorias, los mundiales, las Libertadores y las Liguillas que nos regalaste.

Gracias Oswaldo... por tu enorme y perfecta sonrisa.

Gracias Oswaldo... por que nunca has necesitado un aretito, un tatuaje, una colita o un mechón pintado de amarillo para llamar la atención, bastaban tus manos y tu coraje en el campo para que todo mundo se fijara en ti.

Gracias Oswaldo... por tus gritos de liderazgo y tus silencios estoicos.

Gracias Oswaldo... por que gracias a ti, hoy existe Guillermo Ochoa y el marco de México sigue bien custodiado.

Gracias Oswaldo... por demostrar que la palabra "jerarquía" nada tiene que ver con titularidad, sino con personalidad.

Gracias Oswaldo... por que ahora que Guillermo Ochoa es y será el portero titular de la Selección Nacional, sabemos que tu carácter, tu clase, tu estilo, tu estirpe y tu espíritu estarán bajo los postes de México para ayudarlo.

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