Maracanazo femenil

Guardando toda proporción, lo que sucedió ayer con la Selección Femenil en los Juegos Panamericanos, es una especie de "Maracanazo".

Guardando toda proporción, lo que sucedió ayer con la Selección Femenil en los Juegos Panamericanos, es una especie de "Maracanazo".

No es una Copa del Mundo, ni jugaron Uruguay y Brasil, pero en términos de futbol, Estados Unidos es "el Brasil" del mundo. El estadio es el mismo, y el milagro y la magia de aquella Final, que aún viven en sus pasillos y vestidores, envolvieron y contagiaron a las mexicanas de leyenda y mito.

No sé si tenga algo que ver, pero justo en la semana en la que se cumplieron 57 años de la tragedia del Maracaná, en la que Brasil perdió la Final de la Copa del Mundo, volvieron a suceder cosas extrañas e increíbles en ese estadio. Pareciera que los fantasmas y espíritus que ahí habitan, ejercen su propia justicia inspirando al débil, y castigando al arrogante y favorito.

La hazaña de la Selección Femenil debe de ser reconocida y recordada entre los mexicanos, como una de sus más grandes victorias porque nunca antes en un partido oficial, México le había podido ganar a Estados Unidos.

Entendamos lo que significa, ganarle a un país en donde el deporte más practicado por las niñas y adolescentes es el soccer. Hace unas semanas nos volvíamos locos y nadie dejaba de hablar del México-Brasil de la Copa América, ayer sucedió algo de dimensiones similares y pocos hablan de ello.

Por más que le doy vueltas, me llenan de intriga los 15 minutos al medio tiempo del partido. México iba perdiendo 2-0 con su enemigo más cruel y para la mayoría, todo apuntaba a una goleada brutal. ¿Qué habrá dicho Cuellar? ¿Quiénes hablaron en el vestidor? ¿Qué jugadoras habrán dicho "ya basta, cambiemos la historia"? ¿Habrán platicado de la Selección Mayor y lo que sucedió en la Copa de Oro?

Lo más seguro es que éste y otros diálogos tuvieron razón de ser y respuesta en ese lugar. Si pudiéramos envasar el momento o archivarlo sería fantástico. Es una pena que no existan cámaras de video para un instante como éste, de haberlo grabado tendríamos un detalle histórico y un referente perfecto para repetir la secuencia cada vez que el futbol mexicano se enfrente al norteamericano.   

No recuerdo haber visto a Leonardo Cuellar ser más protagonista que sus jugadoras. Mucho menos escucharlo prometer títulos y hablar de más. Ni justificaciones por las bajas de Maribel Domínguez o Iris Mora. Sería buena idea, que Hugo y Leonardo, que fueron contemporáneos en Pumas y compañeros de  equipo, se reunieran una tarde a tomar un café. Me parece que mucho podría aprender el uno del otro. Cuellar de Hugo quizá entendería que de vez en cuando, hay que hablar de tus propios triunfos aunque se peque de presumido. Y Hugo de Cuellar podría recibir una buena dosis de humildad y bajo perfil.

Es tiempo de que la Selección Femenil reciba su crédito. Justo en momentos críticos, y cuando jamás se les ha considerado favoritas, ha sido cuando nos han dado una lección.

Ahora o nunca debe considerarse la creación de una liga profesional para mujeres y sobre todo, que la Federación Mexicana de Futbol reconozca que se han equivocado con ellas, y que reciban el apoyo necesario para competir.

Aún falta ganar partidos importantes para soñar con el oro panamericano, pero si juegan como lo hicieron ayer y siguen avanzando hasta la Final para ganarla (ojalá), entonces estaríamos hablando de que este verano no fue la multimediática Selección Mayor ni la multipromocionada Selección Sub-20 las que nos dieron el mayor gusto futbolístico.

Quizá estaremos hablando de la Selección Nacional Femeninl Mexicana, como la única Selección campeona del verano.

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