Él duerme

Nadie podrá olvidar el himno del Mundial de Italia en 1990. Fue un parteaguas para el futbol en el mundo. Recuerdo que varios miembros de mi familia no aficionados al futbol, se acercaban a la...

Nadie podrá olvidar el himno del Mundial de Italia en 1990. Fue un parteaguas para el futbol en el mundo. Recuerdo que varios miembros de mi familia no aficionados al futbol, se acercaban a la televisión cada medio tiempo de los partidos, porque escuchaban la voz de Luciano Pavarotti. No importaba no entender la letra ni la historia de "Nessun Dorma", tampoco los equipos que se enfrentaban ni el marcador,  porque lo que transmitía el Maestro lo sentíamos todos, no necesitaba lengua ni traducción, mucho menos afición al futbol.

Durante los años 80 el futbol europeo vivió algunos de sus episodios más oscuros de los últimos tiempos, marcados por la violencia y la tragedia. El futbol y el hooliganismo eran inseparables. La situación estaba fuera de control.

Por eso, el futbol no era una actividad bien vista, mucho menos glamorosa como es hoy en ese continente. Era despreciado y condenado por muchos, y los aficionados eran considerados corrientes. Nadie daba un peso por el futbol. Políticos y artistas evitaban hacer pública su afición por algún equipo para no manchar su carrera.

Por eso la importancia de Italia 90. Porque gracias al Maestro, cambió la visión mundial del futbol. Empezó a ser visto como algo cosmopolita, con estilo, sofisticado. Cuando Pavarotti entonó "Nessun Dorma", logró emocionar y conmover a millones y millones de personas en todo el mundo. Y quién veía algún partido de esa Copa del Mundo, terminaba atónito, conmovido, con escalofríos, y en ocasiones lágrimas, en el momento en el que se escuchaba la voz del tenor.

El mensaje de Pavarotti fue claro en ese Mundial: está bien ser aficionado al futbol. Es aceptable permitir al futbol tocar tú espíritu, mover tu corazón y liberar tu mente.

El futbol otra vez fue visto como una motivación, y otra forma de ópera.

Y así como Pavarotti hizo de la afición por el futbol un sentimiento puro y positivo, el futbol también hizo algo por el Maestro. Las actuaciones de los "Tres Tenores" nacieron gracias a él. Fue en la ceremonia de clausura de ese Mundial. El éxito fue tal, que desde entonces el mundo entero demandó verlos cantar juntos.

Pavarotti, Carreras y Domingo cantaron en 3 mundiales más, el de Estados Unidos, Francia y Corea-Japón. También en el Camp Nou y en San Mamés dentro de los festejos del centenario del Barcelona y el Athletic de Bilbao.

Pero curiosamente, otro acontecimiento deportivo pasará a la historia de la música por haber visto la última aparición pública de Pavarotti. Los Juegos Olímpicos de Invierno de Torino en el 2006.

Fue en la noche del 10 de Febrero del año pasado en la ceremonia de inauguración en el Estadio Olímpico turinés, cuando Pavarotti entonó de nueva cuenta el "Nessun Dorma".

Torino ocupaba un lugar muy especial en el corazón del tenor. Desde pequeño, como cualquier niño, quería ser futbolista profesional. Pero en cuanto su padre oyó su voz, lo alejó inteligentemente de las canchas.

A partir de ahí, Pavarotti decidió que su equipo iba a ser la Juventus. Y en donde estuviera de gira, cargaba en su maleta una bufanda blanquinegra, que amarraba alrededor de lo más preciado que tenía, su garganta, para ver por televisión los partidos de la Juve.

Y así como el mundo entero está agradecido con Pavarotti, el futbol también. El italiano logró unir a millones de personas, de distintas aficiones, a través de un elemento sobrenatural: su voz.

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