La copa de todos

Hace algunos días por motivos de viaje, tuve la oportunidad de conocer un equipo de futbol que como muchos otros, buscan cada año un motivo para hacer historia, pero en este caso la historia puede...

Hace algunos días por motivos de viaje, tuve la oportunidad de conocer un equipo de futbol que como muchos otros, buscan cada año un motivo para hacer historia, pero en este caso la historia puede durar un solo día en el que van a jugarse todo.

Un domingo como cualquiera, el centro delantero de este club se levanta muy temprano ya que tiene por delante un largo trayecto en carretera hasta la ciudad donde por la tarde jugará como visitante. Al igual que sus compañeros que vienen de diferentes pueblos de la región, cada uno tiene la obligación de concentrarse por sí sólo y diseñar su programa de entrenamiento y preparación previo al partido.

Lo único que les pide el equipo es que lleguen puntuales a la estación de autobuses de donde saldrá el camión que como cada 15 días los lleva de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad. Estamos hablando de la Segunda División "B" española, lo que en México sería la Segunda División Nacional. Dos categorías abajo de los 20 clubes más grandes.

El itinerario comienza a las 3 PM y por delante queda una gran cantidad de kilómetros hasta el estadio del Zamora en la provincia de Castilla y León. El equipo del que les hablo se llama el Real Unión que juega en la ciudad de Irún, en plenas faldas de los Pirineos donde España y Francia hacen frontera.

Horas antes del juego, el delantero suele comer en la misma taberna en que lo hacía de niño acompañado de sus padres y amigos. Ahí recibe los consejos y el cariño de la población que  lo alimenta tanto como las chuletas, las papas, la ensalada y la copa de vino que incluye el menú. A las 8 PM arranca el juego entre el Real Unión, un histórico de las divisiones de ascenso, y el Deportivo Zamora cuyo uniforme es una calca del Athletic de Bilbao.

Después de un largo viaje en donde el entrenador aprovechó para dar la charla técnica durante el trayecto mientras los futbolistas se iban cambiando, el Real Unión llega con la encomienda de sacar por lo menos un empate y evitar que cualquiera de los titulares sufra una lesión o un desgaste innecesario, ya que este se trata tan sólo de uno de los primeros partidos de la liga. Pero el del próximo miércoles, cuando jueguen contra el Hospitalet de Catalunya dentro de la Copa del Rey, su compromiso con la historia estará a punto de cumplirse.

Este tipo de clubes españoles en su gran mayoría son mantenidos y auspiciados por 3 ó 4 inversionistas de la región a la que pertenecen. En ocasiones alguna fábrica, alguna empacadora, tiendas, el Ayuntamiento y la buena voluntad de sus aficionados cuyas aportaciones en dinero y especie permiten que su pueblo por lo menos una vez al año aspire a salir en los diarios y en los medios nacionales, logrando que sus triunfos y derrotas sean comunes.

El Marca, el AS, Antena 3, la cadena SER, la cadena COPE y el diario El País, sólo les pondrán atención en caso de que el calendario de la Copa del Rey ponga en su destino a cualquiera de los 3 grandes del futbol español. Entonces, clubes como el Real Unión se convertirán en noticia por lo menos durante 8 días, llevando la etiqueta de Cenicienta y asumiendo el papel de David en su batalla contra Goliat.

El domingo ha terminado con un empate a cero entre el Zamora y el pequeño club vasco que gurdó en su vestidor la oración a San Mamés. Ahora que los jugadores regresan a sus casas a vivir de algún oficio mientras juegan al futbol, el ambiente en su pequeño entorno empieza a calentarse. Sólo quedan dos partidos por delante antes de pisar el Bernabéu, el Calderón o el Nou Camp. Este año el destino ha puesto en la agenda de nuestro pequeño club a 3 de los equipos que más dinero gastaron en el mundo durante el último verano.

Con casi 300 millones de euros en conjunto (cifra con la que la ciudad de Irún y todos sus habitantes podrían vivir durante 30 años sin ningún problema), el Real Madrid, el Barcelona y el Atlético de Madrid están en la mira de un equipo de Segunda "B"; basta con que el Real Unión elimine al Hospitalet, su próximo rival, para estar a las puertas del partido soñado. Sus jugadores son conscientes de que a sus 25, 28 y 32, años difícilmente un equipo de Primera División se fijará en ellos. Sin embargo, una tarde llena de inspiración en plena Copa del Rey puede lograr que algún promotor, entrenador o directivo, los llame por su nombre. Lo que para el Madrid, el Barcelona y el Atlético es un partido insignificante, para otros es el partido de su vida.

A pesar de ello, los futbolistas de Segunda piensan en ganarlo y por ningún motivo guardarán esta fecha como una anécdota o un recuerdo del Bernabéu, estadio que incluso varios de ellos sólo conocen por televisión. Aún así, sus madres, sus novias, abuelas y tías afilan la tijera con la que recortarán los periódicos que durante una semana publicarán aunque sea el nombre de su equipo y de su pueblo en un pie de foto, esperando ver al nieto, al hijo o al sobrino retratados.

Pero la historia no termina aquí, ya que esta temporada, la cuarta ronda del torneo, obliga a los clubes grandes a jugar la eliminatoria a visita recíproca, así que por primera vez en muchos años y quizá por última, el Real Madrid, el Barcelona o el Atlético tendrán que meterse al pequeño campo de Irún, en la  provincia vasca donde las leyendas suelen caer en el momento menos pensado.

Estaremos atentos de la suerte del Real Unión en las próximas semanas. Como casi siempre, el futbol será capaz de ayudarnos a redactar una nueva historia que una vez más puede volver a ser la última. Mucho nos queda por aprender de este grandioso torneo al que los españoles orgullosamente llaman la Copa del Rey y cuya esencia permite a clubes, jugadores, pueblos, ciudades y rincones olvidados por el futbol en España, existir o formar parte, aunque sea algunas horas de una de las ligas más poderosas del mundo.

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