Prince Willy

Hace casi 15 años en un viaje familiar, cruzábamos en camello parte del desierto jordano para llegar a la ciudad de Petra. En el trayecto, como es común en los sitios turísticos, se acercaban...

Hace casi 15 años en un viaje familiar, cruzábamos en camello parte del desierto jordano para llegar a la ciudad de Petra. En el trayecto, como es común en los sitios turísticos, se acercaban cantidad de vendedores argüenderos ofreciendo desde coca-colas hasta velos para cubrirse la cabeza del sol.

Recuerdo que la primera pregunta que hacían era "¿what country?" para así encontrar una frase en tu idioma y lograr una venta.

Al oír "México", se voltearon a ver con asombro entre ellos, como si hubieran oído una palabra extraña y desconocida. Se quedaron callados por unos momentos, y eso normalmente es imposible, hasta que llamaron a otro vendedor que estaba a unos metros de ahí para que los sacara del apuro.

El vendedor se acercó, cargaba a un perrito, y nos volvió a hacer la misma pregunta. Inmediatamente sonrío, haciendo un gesto que hizo sentir mal a sus compañeros. Nos acercó al perrito para que lo cargáramos y con sonrisa arrogante señaló al animal diciendo: "Campos, his name is Campos".En ese momento, el resto de los vendedores que jamás había oído la palabra México empezó a reír. -Hubiéramos empezado por ahí-,  dijo uno de ellos... -son del país de Campos-. Si de algo no debemos quejarnos nunca en el futbol mexicano, es de los porteros. En eventos internacionales nos han hecho sentir orgullosos y a nivel de cualquiera de los grandes en la portería.

La gran tradición de guardametas que tenemos, está cerca de volverse internacional.

México ha sido tierra de grandes arqueros y en las últimas décadas, la verdad es que varios de ellos han podido jugar en el extranjero sin ningún problema. Considero a Jorge Campos como el gran abanderado de la posición. En su época llegó a ser uno de los mejores del mundo, apenas por debajo del danés Peter Smichel y el paraguayo José Luis Chilavert, aunque para muchos, Campos era el número uno.

Después de él, llegó la era de Oswaldo Sánchez, a quién la historia le tiene un espacio reservado. Oswaldo nunca jugó en el extranjero, porque en México ganaba muy bien y los equipos en los que jugaba no le dieron ni la opción.

Como portero llegó a ser el futbolista mejor pagado de la liga, lo cual es muy difícil de encontrar en cualquier parte del mundo. En su momento, Oswaldo también fue parte de los 10 grandes del planeta y francamente tenía nivel para jugar en cualquier equipo que quisiera.Nos quedamos con las ganas de verlo en Italia, España o Inglaterra, donde sin ninguna duda habría triunfado.

Jugar en la portería tiene algo muy especial, no importa la cancha, el estadio, el rival o el torneo; la portería sigue siendo la misma en todos lados y desde ese lugar tan íntimo los guardametas van construyendo en soledad un estilo y una figura relevante.

Cuando un equipo tiene como mejor jugador a su arquero, casi siempre es por dos motivos. O su equipo es muy malo adelante y entonces se viste de héroe. O en realidad es tan bueno que es capaz de marcar diferencia a 100 metros de la meta rival.

Hoy, Guillermo Ochoa está punto de hacerle justicia a la historia de la portería en México. Que un arquero mexicano vaya a jugar al Manchester United, puede ser considerada como una de las contrataciones más espectaculares de la historia de nuestro futbol. Al nivel de la de Rafa Márquez con el Barcelona y Hugo Sánchez con el Real Madrid.

Por el bien del futbol mexicano, el América debe poner todo lo que esté de su parte para garantizar el pase de Ochoa al Manchester United cuanto antes. No importa si es un millón más o dos menos, Ochoa debe irse de inmediato ante el aparente interés de Sir. Alex Ferguson que destaca hoy la prensa inglesa. Ojalá nadie ponga en riesgo esta oportunidad.

Como portero, Ochoa es en este momento el mejor jugador del torneo mexicano. Juicio que suele causar malestar en muchos que entienden que la posición de número uno, debe estar en los pies de un atacante o un mediocampista y no en manos de un portero.

Del viaje a Petra ya han pasado muchos años. Con la globalización, hoy escuchar México ya no es desconocido para nadie. Si en ese tiempo Jorge Campos, quién nunca jugó para un equipo grande en el extranjero, logró tal impacto por su participación en el Mundial del 94, ¿imagínese lo que sucedería con Guillermo Ochoa jugando en uno de los clubes con mayor tradición, prestigio y afición en el mundo?Opina de esta columna aquí.

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