Amén…

Hay un país en donde cada fin de semana los estadios de futbol lucen vacíos y tristes.

Hay un país en donde cada fin de semana los estadios de futbol lucen vacíos y tristes.Desde hace dos años su Gobierno tomó una decisión inédita en todo el mundo por temor a que se genere más violencia: prohibir la asistencia de público a los estadios.

Líbano ha pagado las consecuencias de estar geográficamente a la mitad de todo, y uno de los países  que más ha sufrido en los últimos años, y sigue siendo golpeado por la intromisión de intereses ajenos, convirtiéndose en un auténtico campo de batalla entre las religiones y el sectarismo.

El futbol es sin duda, el deporte más popular ahí. Cuenta con estadios con capacidad hasta para 60 mil aficionados, tienen su propia Liga y Asociación de Futbol afiliada a la FIFA.

Pero lo triste es que la situación política y religiosa que se vive, ha sido transportada y reflejada en el futbol, ya que por falta de dinero y patrocinios,  los clubes han permitido que los partidos políticos se entrometan en él y lo financien.

En Líbano, todos los equipos están respaldados por un partido político con un fuerte arraigo religioso. Por ejemplo, el Ahed por Hezbollah, el Al Ansar es un símbolo incuestionable de la comunidad suní, el Sagesse es el principal club cristiano, el Safa Club pertenece a la comunidad drusa, y el Nejmeh, el equipo más popular del país, tiene seguidores en su mayoría chiítas. Así que, cada fin de semana se juega un Derbi o Clásico en Líbano.

De esta forma,  los clubes están totalmente politizados. Han hecho a un lado los valores de competencia, y dejado de jugar simplemente por el amor al juego convirtiéndose en una herramienta más de dominio y presión social.

En una entrevista, el técnico del Al Ahed, el alemán Robert Jaspert dijo que los futbolistas son artistas y que necesitan mostrarse a la gente si no, no hay juego.

Pero a pesar de la amenaza de violencia y la represión por parte del Gobierno y el ejército, todavía hay aficionados que se resisten a no vivir la fiesta del futbol. En el Clásico "cristiano" entre el Sagesse y el Racing de Beirut, seguidores del Sagesse se reunieron clandestinamente en las azoteas de los edificios cercanos al estadio para poder ver el partido, situación muy peligrosa que pudo haber terminado mal.

En todo el mundo se juegan clásicos y la rivalidad entre equipos y aficionados se vive intensamente, pero sin olvidar que el futbol es un deporte, un juego. Es una pena que haya lugares en los que se aprovechen del futbol, y lo usen como pretexto y aliado para fomentar y promover sectas religiosas y radicalismos políticos, olvidándose del deporte, de  los jugadores, y peor aún, del aficionado.

Es lamentable que la alegría, la pasión, euforia, y felicidad que nos provoca el futbol no pueda ser disfrutada por los aficionados en algunos lugares del mundo. La verdad es que jugar en un estadio vacío, debe ser deprimente para cualquier futbolista.

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