Zorte On, Javier

En los últimos días no podemos dejar de pensar en Javier Aguirre.  En  la fuerza que debe tener hoy para enfrentar a la prensa española, una de las más duras que hay en deportes, pero sobre todo,...

En los últimos días no podemos dejar de pensar en Javier Aguirre.  En  la fuerza que debe tener hoy para enfrentar a la prensa española, una de las más duras que hay en deportes, pero sobre todo, lo que me roba los pensamientos es lo que estará sintiendo en estos momentos.

No es común pero, mañana durante sólo dos horas, a Aguirre le tocará vivir tres momentos que pocas veces se cruzan en la vida de las personas: su pasado, presente y su futuro.

Mañana a las 10 de la mañana hora nuestra, Javier se parará en el Reyno de Navarra, cancha que ha pisado en muchas ocasiones, pero con una sensación y sentimientos que seguramente jamás había tenido antes.

Algunos le llaman destino. La vida regresó a Aguirre a Pamplona, su ciudad consentida, en uno de los momentos más críticos de su carrera como técnico en España.

Cuántas veces se paró ahí en el banquillo local, cuántas escuchó ovacionar su nombre en las tribunas, cuántos festejos eufóricos de gol fueron retratados en esa zona técnica, cuántas veces lo habrán detenido en las calles del casco antiguo para agradecerle el regreso de la pasión por el futbol a esa ciudad.

Seguro ha de recordar el día de su presentación como jugador y como técnico, le ha de ser imposible olvidar el subcampeonato de la Copa del Rey, todas aquellas veces que en las que se hablaba de él como el técnico más codiciado de España y cuando fue reconocido como el "mejor Director Técnico del año" en  ese país.

Pero todo esto ya forma parte de su pasado. El dirigir  un club europeo de jerarquía no te permite lutos, ni tiempos de reflexión, ni de resurgimiento porque la mayoría de las veces, mañana ya hay otro partido que pelear. Aunque seguramente, hay algo del partido de mitad de semana ante el Bolton que sigue latente e incomodando los pensamientos del "Vasco", y por más que intente dejarlo atrás, hojear cualquier diario deportivo le recuerda que podría estar viviendo sus últimas horas como técnico del Atlético de Madrid.

¿Alguna vez se arrepentirá de haber dejado al Osasuna? No creo, es de humanos ser ambicioso, crecer, buscar reconocimiento y trascender.

Mañana Javier Aguirre necesita encerrar su corazón y hacer caso sólo  a lo que le dicte su cabeza. Deberá de  olvidarse de que está en casa, y del cariño que siente por la gente y la ciudad.

Una victoria en el Reyno de Navarra le sabrá y le hará sentir igual de bien que aquellas conseguidas años atrás con el Osasuna.

(Zorte On: Buena Suerte en euzkera)Opina de esta columna aquí.

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