El Pecadinho

Su sonrisa se apagó y con ella se fue la alegría y la magia de su futbol.

Su sonrisa se apagó y con ella se fue la alegría y la magia de su futbol. Ronaldinho está triste. Las lesiones se volvieron cotidianas.

Antes se hablaba de él y salía en los diarios por sus gracias con el balón que nos dejaban hechizados. Hoy es noticia porque el Presidente de su club ya no quiere verle jugar más ahí.

Quién hubiera pensado que uno de los mejores futbolistas del planeta quedaría marcado por un Mundial, el del 2006, en donde todos soñabamos con que esa iba a ser su Copa, y al final, él junto con su Selección nos decepcionaron. Nunca volvió a ser el mismo.

Ya pasaron casi dos años en los que en cada partido del Barcelona esperamos su regreso, y nada, no ha vuelto. Porque más allá de alguno que otro chispazo, su magia sigue extraviada y todos a los que nos regaló grandes momentos seguimos inconformes.

Ronaldinho está pasando por el peor momento de su carrera. No ha jugado 5 de los últimos 10 partidos de la Liga y ya lleva 19 en total. Desde que llegó al Barcelona nunca había tenido tan poca actividad. 

¿Qué le pasa a "Dinho"?

Hay quienes dicen que llegó al límite. Alcanzó un punto culminante de su carrera en las canchas y fuera de ellas. Tenía el mundo a sus pies. Fue reconocido como el mejor futbolista de todo el planeta durante dos años, y de ahí, compromisos sociales y publicitarios, viajes, giras, contratos…Como el mejor del mundo se le empezó a exigir cada vez más y más. La fantasía que provocaba en la cancha se fue evaporando, y las cámaras agobiadas por no conseguir captarlo en una buena jugada, le buscaron otros ángulos. Que si había engordado, o exagerado de masa muscular en sus piernas, si asistía o no a entrenar, si lo hacía al parejo de los demás, sus salidas nocturnas, etc.

Pero hay algo que llama la atención, y es que, mientras muchos lo quieren ver fuera del club catalán, el equipo mismo se pone frente a la puerta para no dejarlo ir. Cuantas veces no hemos escuchado a cada jugador, incluyendo al técnico, defender a Ronaldinho y ponerse de escudo ante la lluvia de críticas en su contra. Cuantos partidos hemos visto que lo extrañan, y jugadores como Messi y Eto´o se aburren sin él.

Ojalá un día se escape y viaje a casa. Al puerto que lo vio nacer y que  le regaló una parte de su nombre, Porto Alegre. Que salga a caminar por las calles de su barrio, se detenga a ver uno de los tantos de partidos callejeros que se juegan ahí, y que recuerde la razón por la que tocó un balón por primera vez en su vida. Que a diferencia de otros jugadores, fue que, simplemente le hizo gracia, le cayó bien, pero sobre todo, que le dio mucha pero mucha risa.

Opina de esta columna aquí.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas