Al mejor postor

A finales del mes pasado, en un yate llamado "Pelorus" se cerró uno de los contratos más prominentes en el futbol este año.

A finales del mes pasado, en un yate llamado "Pelorus" se cerró uno de los contratos más prominentes en el futbol este año.

Navegando por la costa de Monte Carlo, Luiz Felipe Scolari convenció a  Roman Abramovich de que él es el hombre adecuado para hacer realidad su sueño. Ser el dueño de un auténtico y maravilloso equipo de futbol. Palabras más palabras menos. El capricho del ruso pasó de  convertir al Chelsea en un equipo ganador, que ya lo logró, a tener un equipo que gane, pero con estilo.

Similar a la historia que les conté hace unos meses de Avram Grant. Parece que es el estilo del magnate ruso hacer sus reuniones de trabajo en lugares exclusivos, poco comunes, sin gente y sobre todo, en su territorio, en donde nadie le puede decir que no.

Al igual que cuatro años atrás con José Mourinho, Abramovich y Scolari se reunieron una sola vez. En aquella ocasión, con el portugués utilizó otra embarcación, "Le Grand Bleu" y la conversación fue muy distinta. Mientras Mourinho arribó con una presentación preparada meticulosamente, que incluía proyectores, videos y diapositivas; el brasileño simplemente habló de su amor por el deporte más bonito del mundo, dejando entrever que entendía a la perfección la naturaleza cambiante e innovadora del Chelsea.

A bordo, Scolari habló de su relación con Kaká, Ronaldinho y Roberto Carlos a quienes condujo al Campeonato Mundial hace seis años. Precisamente los jugadores que Abramovich ha añorado tener en Stamford Bridge en algún momento.

Cuentan que, durante la charla-entrevista en el yate,  surgieron dos preguntas clave. Una enfocada a la capacidad de restaurar el orden y disciplina en el vestidor del Chelsea y la otra, era una regla disfrazada de pregunta, acerca de su habilidad de formar una relación fuerte, estrecha y formal con el dueño del equipo.

Scolari descartó a México, al Manchester City y tomó su decisión, pero puso sus condiciones. Una de ellas era no hacer pública la noticia de que dirigiría al equipo inglés hasta que Portugal tuviera asegurado los Cuartos de Final de la Euro. Otra fue no hablar de refuerzos hasta el primero de julio, día en que oficialmente se hará cargo del Chelsea; lo último que pidió fue autonomía en el vestidor, "no trajes ni corbatas", dijo. Inimaginable cuando se trata de Abramovich.

Apenas se dio a conocer la noticia del nombramiento de Scolari y nombres como el de Fernando Torres, Robinho, Ribery, Kaká y Deco saltaron a los reflectores. Deco ya está amarrado pero el español, el francés y el brasileño ya fueron hoy "blindados" por sus respectivos clubes; de Robinho no se ha dicho nada.

El Liverpool no venderá a un delantero que anotó 33 goles en su primer temporada, pero  cuando se trata de negocios, Abramovich se las sabe todas y tiene un "plan B", intentará tomar ventaja de las diferencias que tienen los dueños del club de Anfield George Gillett y Tom Hicks. Dicen que uno de los americanos está dispuesto a dejar salir a Torres  por una buena cantidad de dinero.

En el caso de Kaká, que es inalcanzable para cualquiera, el Milán ha dicho que el brasileño no está en venta a ningún precio. Aquí el ruso está dispuesto a dejar ir a Drogba y Shevchenko a cambio, y también tomará ventaja de  la buena relación de Scolari con Kaká.

Por lo pronto, en Inglaterra no esperan a Felipao con los brazos abiertos. Los británicos no olvidan que rechazó dirigir a la Selección Inglesa argumentando que él no necesitaba el escrutinio por parte de la prensa que Sven-Göran Eriksson soportó durante muchos años.

Como sus dos técnicos anteriores, el Chelsea volverá a tener al frente un hombre excéntrico. Luiz Felipe es un religioso devoto, encabeza círculos de rezo, carga estatuillas religiosas y en una ocasión, pidió a sus jugadores que colocaran escapularios en sus calcetas.

Los que lo conocen lo describen como un hombre franco, sentimental, temperamental e infinitamente leal a sus jugadores.

Condenado por grupos gay brasileños por haber declarado alguna vez que si un día se enteraba de que uno de sus jugadores era homosexual, lo corría del equipo. Después se retractó diciendo que no es homofóbico.

Cuentan que quién realmente lleva los "pantalones" en su casa es su esposa Olga, con quién lleva casado 33 años. Bióloga de profesión, maestra y con dones para la pintura. La antítesis de la típica esposa de futbolista o técnico. Fue precisamente ella quién obligó a su marido a  llevar a Kaká al Mundial del 2002. Bajo su mirada microscópica, algo le habrá visto y Abramovich se lo agradece.

Un hombre muy apegado a su familia, que cuando el Manchester City lo contactó, una de las razones de peso para su negativa fue que no quería perjudicar a sus dos hijos que son estudiantes al cambiar de residencia.

Cuando Scolari termine su contrato de cuatro años con el Chelsea será un hombre muy rico. Se estima que su salario actual como técnico de la Selección Portuguesa es de 5.2 millones de dólares millones anuales. El Manchester City y la FMF estaban dispuestos a aumentar esa cantidad pero no fue suficiente. Sin embargo, el Chelsea que es el juguete de uno de los hombres más ricos del mundo, le ofreció algo así como 10.7 millones de dólares anuales.

El Chelsea apostó por un hombre experimentado, "colmilludo" y Campeón. Al igual que con Mourinho, Abramovich se volverá a encontrar con un hombre difícil de manipular. La diferencia radica en  que el portugués nunca supo o no quiso pintar el panorama al agrado del ruso, mientras que el brasileño con un contrato millonario de por medio, es especialista en hacerlo.

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