Los no favoritos

Hombre por hombre de las grandes selecciones de Europa han sido repasados durante meses. Sus entrenamientos y amistosos previos a la Euro,  se han convertido en  los eventos más fotografiados del...

Hombre por hombre de las grandes selecciones de Europa han sido repasados durante meses. Sus entrenamientos y amistosos previos a la Euro,  se han convertido en  los eventos más fotografiados del momento, y millonarias apuestas se dividen principalmente entre Francia, Alemania, Italia, España y Portugal.

Pero por fortuna, las historias que cuenta el deporte  no son siempre predecibles. Y por eso vale la pena hablar de aquellos que no muchos esperaban que calificaran, aquellos que no atraen multitudes, cuya camiseta no se vende más allá de las fronteras de su país,  y sus juegos generalmente no se transmiten. Esas selecciones que aunque tienen jugadores sobresalientes, no tienen ningún "crack".  Que diferente debe ser la forma de enfrentar la Euro cuando no eres uno de los países "grandes". Cuando te llamas Suecia o eres Turquía.

Turquía podría sorprendernos porque guarda un monstruo dominante y salvaje por dentro. Por las venas de los turcos corre sangre guerrera. Resulta imposible que escondan su origen, ese de ser uno de los imperios más esplendorosos, el otomano.

Tengo la imagen grabada del Mundial Sub 17 del 2005, cuando Turquía  y Holanda pelearon por el tercer lugar que finalmente se lo quedaron los Países Bajos.

Fue increíble lo que significaba ese partido para los turcos. No hubo un solo jugador que no saliera de la cancha con lágrimas. Y aunque es común ver a un futbolista llorar tras la derrota, un joven menor de 17, que apenas comienza a entender  el sentido de la competencia, y lo que está en juego, no llora fácilmente. Ese equipo sí lloro, y significó para ese país uno de los momentos más importantes en la historia de su futbol.

No podemos pasar por alto que Turquía  ganó el tercer mejor equipo del mundo en Corea-Japón 2002, triunfo que varios países, incluyendo México, llevan aspirando durante años.

Y de Suecia, mi recuerdo más reciente es la Copa del Mundo de Alemania. Llegó como una Selección nórdica más. Con algunas figuras que juegan en ligas importantes, pero como representativo de un país frío, que no lo calienta ni el futbol.

Suecia sorprendió con su pase a los Octavos de Final en donde cayó con Alemania. Ese día, Berlín fue poseída por una ola amarilla con tintes azules. Las calles eran una locura, y los en los parques cientos de suecos se divertían bajo un chorro de cerveza. Cantaban  y bailaban como si fueran caribeños, y seguramente nunca olvidaran esa fiesta que tuvieron, que los hizo contradecir a su clima, divertirse y reír, gracias a su Selección de Futbol.

Así que, es recomendable durante esta Eurocopa "cambiar de lentes" por momentos. Más allá de ver las obras maestras del mejor jugador del planeta, el colmillo del Campeón del Mundo, o a la favorita Francia manejar un partido, hay que esperar sorpresas. Zarpazos de guerreros ocultos.

Hay que pensar que afortunados son los que todavía pueden jugar con libertad, sin presiones ni grandes expectativas sobre de ellos. Afortunados son los que lo único que les pesa es su propia camiseta, que significa la gente de su país y nada más. Opina de esta columna aquí.

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