Cuestión de honor

Dentro del túnel, miembros del Comité Organizador se encargaban de vocear a las delegaciones de los distintos países para que con anticipación, estuvieran formados y listos para desfilar sobre el...

Dentro del túnel, miembros del Comité Organizador se encargaban de vocear a las delegaciones de los distintos países para que con anticipación, estuvieran formados y listos para desfilar sobre el tartán del "Nido del Pájaro".

Habiendo transcurrido poco más de una hora de desfile, llegó el turno número 137 del alfabeto chino. Compuesta por cuatrocientos sesenta y siete deportistas, la tercera delegación más grande  de estos Juegos por debajo de China y Estados Unidos, hizo su hizo su aparición: Rusia.

Desde el palco de honor, el Primer Ministro ruso Vladimir Putin se levantó de su asiento y con los dos brazos extendidos saludó a la delegación. Mientras, dos asientos hacia su izquierda, la Sra. Laura Bush observaba atenta, y a su lado, su esposo con binoculares seguía de cerca el desfile.

Quince países después y desconocida por muchos, apareció una bandera blanca con cinco cruces rojas encabezando a una delegación de 35 atletas. Era Georgia.

En el momento en el que ese grupo de deportistas elegantemente vestidos, con sacos blancos y faldas y mascadas rojas, ondeaban una pequeña bandera de su país en cada mano, a casi 6 mil kilómetros de ahí, en Osetia del Sur, se desataba un nuevo conflicto bélico entre Rusia y Georgia en el que se reportaron alrededor de 2 mil muertos.

Para la fortuna del espectáculo que acaparó la atención del mundo entero, la noticia no les robó ni un solo punto de audiencia en el planeta.

Hasta ayer, cuando comúnmente el pensamiento de los atletas en una Villa Olímpica es de concentración, descanso, y hasta nerviosismo por competir, la Delegación de Georgia no sabía si abrir su maleta o dejarla afuera de la puerta para abandonar la ciudad de Beijing en cualquier momento.

Horas después, su Presidente les pidió que permanecieran ahí  por el honor de su país.

En los próximos días, en varias pruebas rusos y georgianos tendrán que enfrentarse por la gloria olímpica. Irónicamente, al mismo tiempo pero en otro frente, sus familias y parientes se enfrentarán a muerte.

El próximo miércoles competirán cara a cara los equipos de voleibol femeniles. Existía la duda de que si el partido se llevaría acabo o no. Hasta hoy Georgia ha dicho que lo jugará con más pasión y determinación por el honor de su país.

Y así, cuando las potencias deportivas pelean por la mayor cantidad de oros, y por convertirse en los reyes del olimpismo, hay países que cargan con la esperanza de un pueblo entero, en momentos críticos, en los que ganar una medalla sería mucho más que un triunfo deportivo.

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