El otro Oro

El miércoles pasado en el Gimnasio de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Beijing se escribió una página de éxito para el deporte mexicano. Eso ya lo sabemos.

El miércoles pasado en el Gimnasio de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Beijing se escribió una página de éxito para el deporte mexicano. Eso ya lo sabemos.

Pero mientras millones de mexicanos fuimos secuestrados y seducidos por la enorme alegría y sentimiento de poder gritar "¡ganamos un Oro!", en ese mismo escenario, y por antirreglamentario que se oiga, hubo otra Medalla de Oro.

Los cientos de medios de comunicación, y las casi 50 cámaras de diferentes cadenas televisivas no se perdían los movimientos de Guillermo, quién corrió a abrazar a su entrenador, después a la tribuna por una bandera de México, y finalmente al podio.

Pero, hubo una cámara que  no enfocaba precisamente hacia el mexicano. Tenía una calcomanía en la que se leía "Tolo TV" y en cuya mira se apreciaba un close-up al lado izquierdo del lugar del Campeón. Era la posición número tres, el Bronce, Rohullah Nikpai de Afganistán, que sobre las notas del Himno Mexicano escuchaba el Sououd-e-Melli, su himno.

Su cuello tenía que hacer más esfuerzo que cualquier otro premiado, ya que en él colgaba una de las medallas más pesadas de los Juegos. Una medalla que guardaba años y años de sacrificios, de injusticias, de muertes, sueños, ilusiones e historia.

Esa medalla en taekwondo fue para un país en donde tristemente, pelear y luchar es un modo de vida. Una nación en la que se vive bajo condiciones muy rudas, y entrenar para unos Olímpicos es un lujo que muy pocos pueden alcanzar o siquiera imaginar.

Aunque finalmente para los mexicanos significó muchísimo el Oro en los -58kg, para el pueblo de Afganistán, el color de la medalla no importó porque fue la primer Medalla Olímpica que han ganado en su historia.

Ellos ganaron el Oro ese día.

Algunos datos:

Después de que el juez marcó el final del combate por el tercer lugar, Nikpai abrazó a sus entrenadores y derramó algunas lágrimas. Después declaró: "Espero que esta medalla pueda ser un mensaje de paz en Afganistán".

Al volver a su país, tendrá recibimiento de héroe.

El Gobierno Afgano le regalará a Nikpai una casa mientras que una compañía de celulares le obsequiará un premio de 50 mil dólares, y el Director de una organización de beneficencia local prometió 10 mil dólares por un Bronce.

Lo más que había obtenido Afganistán en unos Olímpicos fue un quinto lugar en luchas durante los Juegos de Tokio en 1964.Opina de esta columna aquí.

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