Goya en el cielo

Cinco minutos antes de que terminara el programa se oyó como se abría la puerta del estudio y alguien entró. Por la intensidad de las luces era difícil distinguir quién era. Su silueta marcaba a...

Cinco minutos antes de que terminara el programa se oyó como se abría la puerta del estudio y alguien entró. Por la intensidad de las luces era difícil distinguir quién era. Su silueta marcaba a un hombre joven que pasaba los treinta años. En una mano llevaba un bastón y en la otra algunos folletos y fotos.

Se acercó a la mesa de la escenografía para sentarse mientras el Productor nos informaba que era un ex jugador de los Pumas de americano, y que había venido al programa para hablar de un tema médico.

Después de un corte comercial empezamos la entrevista. En la primera pregunta, además de puntualizar que no estaba ahí para hablar de futbol, le preguntamos la razón por la que había venido al programa, y respondió que para hablar de la donación de órganos. Continuó hablando hasta que se hizo un silencio al aire y en todo el foro cuando dijo:

"Yo era un buen jugador de futbol americano, pero desde el 2004 me detectaron mi enfermedad… padezco de insuficiencia renal, mi corazón se ha detenido en 9 ocasiones, he pasado más de 8 meses en una silla de ruedas, y aquí sigo, he creado una organización para promover la donación de órganos, y sigo a la espera de un riñón".

En ese momento era imposible creerlo. Lo observé detenidamente y se veía entero, sano, y con un corazón fuerte, sin embargo, sus ojos demacrados y su mirada cansada delataban a un hombre que había peleado las batallas más difíciles, aquellas contra su propio cuerpo.

Al finalizar el programa nos quedamos platicando. Me contó de sus buenos tiempos en los Pumas y su vida en España, éxito profesional, su familia y el amor de su vida.

Habló de su enfermedad y del impacto que había tenido en todas sus actividades. La vuelta a casa con sus padres, el abandono de su trabajo, el dejar de percibir un sueldo, y su dependencia total de su familia.

Antes de irme e intercambiar teléfonos, Gabriel me regaló una foto que llevaba con él, en la que aparecía colgado de una tirolesa con casco, lentes y guantes. Se veía fuerte, y simplemente sonreía.

Caminamos por el pasillo rumbo a la salida y apareció Luis García quién sin conocerlo se acercó a saludarlo y al verle puesta una chamarra de los Pumas, le preguntó que cuándo por fin jugarían el Clásico Pumas-Poli que recientemente se había suspendido. Gabriel emocionado le contestó como si fuese aún un jugador de Pumas.

Un par de días después recibí un mensaje de él en el que me preguntaba por una identificación que había dejado en la recepción de la televisora. El tema se me olvidó y una semana más tarde me volvió a escribir con el mismo motivo.

Me ausenté dos semanas por vacaciones, y al volver, mientras esperaba la hora de dar la sección deportiva en el noticiero de la noche, me sorprendió ver al aire un reportaje en el que hablaban de la donación de órganos y aparecía precisamente Gabriel comentando todo lo que había hecho para fomentar esa actividad.

El reportaje no concluyó, simplemente apareció la conductora titular para agregar que Gabriel había luchado mucho, pero que se había quedado esperando un trasplante de riñón porque había fallecido el día anterior.

Gracias a Gabriel Leal la ONEFA dedicó la temporada actual a promover la donación de órganos y transplantes en la que se buscó recaudar 4 millones de pesos para hacer posible 50 transplantes.

Hoy se jugó el Clásico Pumas-Águilas Blancas, partido al que Gabriel tenía planeado asistir para revelar los resultados de la campaña. Entre los miles de aficionados que se esperan para llenar las tribunas y los "goyas" que estremecieron CU; su imagen, fortaleza y lucha seguramente estuvieron presentes en cada uno de los jugadores de los Pumas.

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