Los guardianes de la noche

Cuando la gente se va, los estadios y las plazas se quedan vacíos, solos.

Cuando la gente se va, los estadios y las plazas se quedan vacíos, solos. Mientras en el día son puntos de reunión de miles de personas que asisten para presenciar un espectáculo, echar porras, y entonar cánticos, ¿alguna vez te has  puesto a pensar qué es lo que sucede en esos lugares cuando ya nos fuimos?

A fin de cuentas, sólo permanecemos algunas horas ahí, lo que dura un partido de futbol o una corrida de toros pero, ¿qué pasa en las noches?

Hace un par de años y con motivo del Día de Muertos, éstas preguntas me llevaron a buscar las historias que guardan nuestros estadios.

Después de conseguir un permiso especial para acceder a los inmuebles durante la noche, el siguiente paso fue hablar con los veladores, quiénes la mayoría de las veces, prefieren ser cómplices y no revelar lo que sucede ahí dentro.  Froilán Basilio, velador del estadio de CU, se daba la vuelta, no quería hablar, y mucho menos frente a una cámara. Tras establecer una charla con él, poco a poco se sintió en confianza al grado en que tomó el micrófono en sus manos y comenzó a relatarnos lo sucedido. Nos contó que en Ciudad Universitaria habita la leyenda de una mujer vestida de blanco, que deambula por su campo y se esconde por las noches en el túnel 22. Con nerviosismo Froilán nos llevó hasta el inicio del túnel para enseñarnos exactamente el lugar en el que la mujer se le aparecía, aunque aseguró jamás haberle visto la cara.

Si de día la Plaza México es uno de los recintos más imponentes en nuestro país, imagínense la fuerza que tiene una vez que el sol se mete.

Ahí conocimos a Don Ángel, cojinero de la Plaza desde 1948, quién vive ahí con su mujer. Un hombre ya mayor, que le guarda un respeto especial a su casa, y con mil leyendas y secretos que contar.

En la plática nos habló del "túnel tenebroso", lugar por donde durante años ha aconsejado a los toreros no pasar por ahí.

Don Ángel contó que en una ocasión un matador lo desobedeció y salió del túnel golpeado y tan asustado que jamás volvió a torear en la México.

Aunque hay otras versiones, la más común es que durante la construcción de la Plaza, ese túnel se cayó en dos ocasiones, los trabajadores quedaron tapados, y tuvieron que escarbar para sacar sus cuerpos que quedaron ahí atrapados. Son las almas de los que murieron las que buscan revancha en el túnel.

También en la México, pero al lado de los corrales vive el guarda-plaza Don Concho, quién asegura que las puertas del burladero y del callejón se abren y cierran solas durante la noche. Sabe que no es normal pero no quiso hablar más del asunto.

Los estadios y las plazas son lugares sagrados y con mística, en donde durante el día se cuentan y aplauden hazañas deportivas, y por la noche, suceden cosas inexplicables.Podrás creerlo o no, pero si alguna vez tienes la oportunidad de platicar con los que cuidan de estos lugares, no la dejes pasar.

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