All you need is love

Mientras caminaba por los pasillos del aeropuerto coincidí con su llegada. Ya había un grupo de reporteros rodeándolo y él tranquilamente respondía a las preguntas.

Mientras caminaba por los pasillos del aeropuerto coincidí con su llegada. Ya había un grupo de reporteros rodeándolo y él tranquilamente respondía a las preguntas.

Como tenía un poco de prisa, no pude acercarme a escuchar lo que decía pero me quedé pensando en él porque es una persona mística que una vez más está en los reflectores del futbol mexicano.

Lo mismo le ha de haber sucedido a los directivos del América al elegirlo como el valiente que se hará cargo del equipo en estas condiciones. Porque aunque su capacidad como Director Técnico está comprobada, sus métodos de trabajo son distintos a los de otros de su profesión.

Más allá de la capacidad y el rendimiento físico, que es fundamental en cualquier deportista, Jesús Ramírez comprobó a un país entero que su trabajo fue más allá de la cancha, y que algo hizo con la mente de los chavos de la Sub-17.

Desde hace tiempo e impulsado por su mujer, Jesús Ramírez ha buscado formas alternas para enriquecer su trabajo y transmitirlo de le mejor manera posible.

Se trata de "programas de aplicación mental" que, básicamente se enfocan en el poder del pensamiento positivo humano para lograr cualquier meta, eliminar errores, y finalmente ser feliz, abundante y saludable.

Son libros, cursos y conferencias que, aunque podamos o no estar de acuerdo, logran un convencimiento absoluto en las personas que los siguen y finalmente tienen un impacto positivo.

Tras su presentación en Coapa, y después del discurso obligado en el que resaltan el honor de dirigir al América, Ramírez dijo que venía a ser amigo, que le gustaba el trabajo con buen ambiente, en armonía y felicidad.

Por lo visto, este es el cambio por el que apostó la Directiva después de haber experimentado con todo tipo de técnicos. Un guía que combine la idea futbolística con elementos espirituales. Aunque, no es lo mismo un grupo de jóvenes sin maldad ni vicios al vestidor del América.

Así que, quizá eso era lo que le faltaba a las Águilas, un poco de afecto y cariño. Un poco de amor… Ya veremos.Opina de esta columna aquí.

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