Y todo para qué

Parece que fue ayer. Aquella foto que utilizaron la mayoría de los diarios españoles para introducirlo a su afición y a su Liga. Esa imagen en la que aparece orgulloso festejando uno de los más de...

Parece que fue ayer. Aquella foto que utilizaron la mayoría de los diarios españoles para introducirlo a su afición y a su Liga. Esa imagen en la que aparece orgulloso festejando uno de los más de cien goles que anotó.Ambos brazos estirados, sus manos semicerradas con los índices firmes, y en el lado izquierdo el Gafete de Capitán. Su cabeza erguida, su mirada perdida en el cielo del triunfo y la camiseta de Chivas bien puesta.Contando los días, realmente no ha pasado nada de tiempo. A mediados del año pasado en México festejábamos y presumíamos la contratación de un futbolista más en la Liga Española, en Europa. A sus 28 años, Omar Bravo firmó uno de los mejores contratos para un futbolista mexicano en Europa, y todo apuntaba a que jugaría allá los siguientes 4 años o más. Teníamos la ilusión de que se contagiaría de Liga, Copa del Rey y UEFA; y el sueño de todos, que se convertiría en el delantero que tanto ha anhelado la Selección.A su llegada a España lo llamaban el atacante mexicano de moda y destacaban que, además de haber sido líder de goleo un año antes, en 8 años de carrera profesional únicamente había vestido la camiseta de las Chivas.Hace dos días, mientras hojeaba los diarios deportivos de España me llamó la atención ver que utilizaron su foto para contextualizar la eliminación europea del Deportivo. Como sinónimo de derrota. Esta vez, sus manos entrelazadas presionaban su cabeza, su mirada estaba perdida en el suelo, y la presión en su quijada demarcaba sus pómulos como señal de fracaso.Tristemente fue la vez que más apareció en los medios, y la última imagen de Bravo en España.La Coruña se quedó un sabor amargo y seguramente él también. Hoy  le dicen "un tipo sin suerte" y publican su desapercibido paso por España. Desde julio del año pasado sólo jugó 21 partidos de 39 posibles; sus participaciones en la Liga española fueron limitadas y su actividad fue mayor en competiciones alternas, como la Copa UEFA y Copa del Rey en donde marcó dos goles, y uno más en la Liga. Además de que fue expulsado en una ocasión.Así que aunque hay quienes aplauden su regreso, hoy Bravo se une a la lista de mexicanos desertores del futbol europeo (como Villa, Blanco, Palencia, Torrado, Vidrio, Ochoa, Galindo, Pardo, entre otros), y todo indica que terminará su carrera en el futbol mexicano.Algunos podríamos pensar le faltaron oportunidades, minutos. Otros, que simplemente es un jugador de casa.Opina de esta columna aquí

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