El premio a la vida

Hace unos años, la prensa aprovechaba para cubrir los entrenamientos del Atlante después de presenciar las prácticas de la Selección en el Centro de Alto Rendimiento. Era agradable porque por lo...

Hace unos años, la prensa aprovechaba para cubrir los entrenamientos del Atlante después de presenciar las prácticas de la Selección en el Centro de Alto Rendimiento. Era agradable porque por lo general, los jugadores se dispersaban entre los reporteros y siempre accedían a dar entrevistas.

Una ocasión, cuando ya había terminado el trabajo, y mientras tomaba mi bolsa para irme se me acercó Federico Vilar y me pidió un minuto.

Apenas unos días antes me había tocado estar en su hotel de concentración para entrevistarlo al lado de su familia, así que me imaginé que lo que quería era una copia de ese reportaje.

Me sorprendió mucho cuando con insistencia me pidió que le consiguiera la copia de los partidos de Argentina en el Mundial del 86, y que si era complicado, que se conformaba con el juego ante Inglaterra y la Final.

Maradona era el motivo, y lo suficientemente serio y poderoso para hacer que un jugador tímido fuera de las canchas tuviera ese atrevimiento. Mientras conversábamos, un jugador del Atlante pasó por ahí y al escuchar intervino: "Ah sí, por favor consígueselo, no sabes lo que Maradona significa para él... no es la típica idolatría..."

Sin duda, el futbol guarda grandes oportunidades momentos para aquellos que luchan y son perseverantes y pacientes.

El paso de Vilar por el futbol mexicano ha sido de aventura y mucho sacrificio. Jamás hubiéramos imaginado que ese chavo desconocido de 24 años que llegó al Zitácuaro hace 8 años iba a ser elegido por Maradona.

El haber pensado en Vilar es un acierto del el técnico argentino. Porque  aunque vaya o no a jugar con la Selección, convocó a una gran persona llena de nobleza, elemento que en ocasiones hace falta en un vestidor. Sobre todo en el argentino.

Me gustaría haber estado en Cancún para preguntarle qué se siente y felicitarlo. Me imagino que habrá recibido la noticia con una sonrisa, y su mirada más llena de vida que nunca. Estoy segura que habrá compartido el momento con su mujer, sus hijos y el resto de su familia en Argentina. Y cuando tenga la oportunidad de estar allá, como buen devoto irá caminando una vez más a agradecerle a la Virgen de Lujan.Opina de esta columna aquí.

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